El Acuerdo Haavara y el debate sobre las coincidencias entre el nazismo y el sionismo (1933–1939)

Sin emitir juicio de valor se exploran hechos ocurridos entre 1933 y 1939, en los que se produjeron coincidencias entre políticas del régimen nazi y el movimiento sionista. Se examinan estos episodios desde una perspectiva contextual, destacando sus complejidades y matices éticos

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El Acuerdo Haavara y el debate sobre las coincidencias entre el nazismo y el sionismo (1933–1939)
Acuerdo de transferencia utilizado por la Palästina Treuhandstelle (“Oficina Fiduciaria de Palestina”), creada específicamente para judíos que deseaban emigrar desde la Alemania nazi en el marco del Acuerdo Haavara.

Un análisis histórico riguroso de un período incómodo y necesario

Introducción

En abril de 2016, Ken Livingstone —un ex alcalde de Londres y figura prominente del Partido Laborista británico— desató una fuerte polémica al declarar en una entrevista a la BBC que Hitler "estaba apoyando al sionismo" antes de haber iniciado el exterminio sistemático del pueblo judío. Livingstone afirmó que existía "hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial una colaboración real entre nazis y sionistas", citando principalmente el llamado Acuerdo de Transferencia o Haavara de 1933.

Las declaraciones generaron indignación en la comunidad judía y en amplios sectores políticos del Reino Unido. Livingstone fue suspendido del Partido Laborista. Sin embargo, más allá de la polémica política inmediata, el episodio pone sobre la mesa una pregunta histórica genuinamente compleja: ¿existieron, efectivamente, coincidencias entre determinadas acciones del régimen nazi y los objetivos del movimiento sionista en el período 1933–1939? Y si así fue, ¿qué significan esas coincidencias desde una perspectiva histórica honesta?

Este artículo no pretende defender ni atacar a ninguna de las partes. Su objetivo es exponer los hechos documentados, presentar el debate académico existente y ofrecer a la comunidad las herramientas para comprender un capítulo incómodo de la historia, sin caer en simplificaciones ni en negaciones.

 

1. El contexto: la Alemania nazi en 1933 y la "cuestión judía"

Cuando Adolf Hitler asumió como canciller el 30 de enero de 1933, el régimen nazi comenzó de inmediato a aplicar una política de exclusión y persecución de los judíos alemanes. La Enciclopedia del Holocausto del United States Holocaust Memorial Museum (USHMM) documenta que

“Durante los primeros seis años de la dictadura de Hitler, desde 1933 hasta el inicio de la guerra en 1939, los judíos sintieron los efectos de más de 400 decretos y normas que restringían todos los aspectos de sus vidas públicas y privadas.”
 USHMM — Enciclopedia del Holocausto, «Legislación antisemita 1933–1939»

Sin embargo, el historiador alemán Rainer Schulze subraya en un artículo publicado en The Independent (2016) un punto crucial: la política nazi hacia los judíos no fue clara ni uniforme desde el comienzo.

“La única constante era el odio fanático a los judíos, la insistencia en que eran la raíz de todos los problemas de Alemania, y que la 'cuestión judía' debía ser resuelta de una vez por todas. Mientras esto implicaba tácitamente el exterminio, tomó tiempo hasta que quedó claro cómo podría ejecutarse eficazmente. Mientras tanto, los nazis ensayaron varios métodos para 'librar' a Alemania de su población judía, incluido el fomento de la emigración.”
 Rainer Schulze, «Hitler and Zionism: Why the Haavara Agreement does not mean the Nazis were Zionists», The Independent, 2 de mayo de 2016

Es en ese marco —una política inicial de expulsión más que de exterminio— donde surge la posibilidad de que los intereses nazis y sionistas se cruzaran circunstancialmente.

 

2. El Acuerdo Haavara: el hecho central

El núcleo de toda esta discusión es el Acuerdo Haavara (del hebreo: heskem haavara, «acuerdo de traslado»), firmado el 25 de agosto de 1933 entre tres partes: la Federación Sionista de Alemania, el Banco Anglo-Palestino (bajo instrucciones de la Agencia Judía) y las autoridades económicas del Reich nazi.

El mecanismo funcionaba así: los judíos alemanes que deseaban emigrar a Palestina depositaban su dinero en una cuenta bloqueada en Alemania. Ese dinero se usaba para comprar productos industriales alemanes —maquinaria, textiles, herramientas— que se exportaban a Palestina. Al llegar, los emigrantes recuperaban el equivalente en libras palestinas o en bienes, descontadas las comisiones bancarias.

Según Wikipedia en español, artículo «Acuerdo de Haavara» (revisado 2024), con referencias a fuentes académicas primarias:

“Se estima que 60.000 judíos alemanes escaparon de la persecución nazi directa o indirectamente a través del acuerdo, que posibilitó también la transferencia de aproximadamente 100 millones de dólares al Yishuv dentro del Mandato Británico de Palestina, lo que ayudó a establecer una infraestructura industrial para lo que eventualmente se convertiría en el Estado judío moderno.”
 Wikipedia en español, «Acuerdo de Haavara», con referencias a Edwin Black, The Transfer Agreement (1984)

El historiador Edwin Black, autor de The Transfer Agreement (1984), obra de referencia sobre el tema, describió el impacto interno del acuerdo en la comunidad judía mundial con estas palabras:

“El Acuerdo de Transferencia desgarró al mundo judío, enfrentando a líderes contra líderes, amenazando con rebeliones e incluso asesinatos.”
 Edwin Black, The Transfer Agreement (1984), citado en Wikipedia «Acuerdo de Haavara»

El acuerdo no fue, en ningún sentido, una decisión unánime ni cómoda. Fue criticado internamente por el líder sionista revisionista Vladímir Jabotinsky, por sectores del Congreso Judío Estadounidense, y también cuestionado dentro del partido nazi por quienes lo veían como una concesión económica al enemigo.

 

3. Las coincidencias documentadas: un inventario honesto

Más allá del Acuerdo Haavara, la investigación histórica ha documentado una serie de hechos concretos en los que acciones o políticas del régimen nazi coincidieron —con independencia de la intención declarada— con objetivos del movimiento sionista. Presentamos aquí los principales, con sus fuentes:

 

3.1. El único periódico judío tolerado era el sionista

Mientras el régimen nazi suprimía sistemáticamente todos los medios de prensa judíos en Alemania, el Jüdische Rundschau —órgano oficial de la Federación Sionista de Alemania— continuó publicándose y, de hecho, multiplicó su tirada. El periódico de Mundo Obrero (febrero 2024) cita fuentes históricas que lo describen como

“el único periódico judío permitido por los nazis, que multiplicó su tirada durante estos años [y fue usado por la Federación Sionista] para convencer a los judíos alemanes de las virtudes de la emigración.”
 Mundo Obrero, «1933–1939: La luna de miel entre Hitler y los sionistas», febrero 2024

 

3.2. La prensa oficial de las SS apoyó editorialmente al sionismo

En mayo de 1935, el periódico oficial de las SS, Das Schwarze Korps, publicó en su primera página un editorial que respaldaba el proyecto sionista de emigración judía a Palestina, citando:

“Puede no ser lejano el tiempo en que Palestina podrá de nuevo recibir a sus hijos que han estado alejados de ella por más de mil años. Nuestros mejores deseos, junto con la buena voluntad oficial, van con ellos.”
 Das Schwarze Korps, mayo 1935, citado en Mundo Obrero (2024) y en Mark Weber, «El sionismo de Hitler»

 

3.3. La Gestapo dispensó trato diferenciado a los sionistas

Un memorándum interno de la Gestapo de Baviera, fechado el 18 de febrero de 1935, instruyó a sus agentes:

“Los miembros de las organizaciones sionistas no deben, en consideración a sus actividades dirigidas a la emigración a Palestina, ser tratados con el mismo rigor que es necesario hacia los miembros de otras organizaciones judeo-alemanas.”
 Memorándum de la Gestapo de Baviera, 18/02/1935, citado en En Defensa del Marxismo (revistaedm.com, 2024) y en Joachim Prinz, Zionism Under the Nazi Government (Londres, 1937)

El rabino alemán Joachim Prinz, testigo de esa época, escribió en 1937: "Era moralmente perturbador ver que los sionistas eran considerados como los hijos favoritos del gobierno nazi." (citado en Los secretos de Hitler, Abel Basti)

 

3.4. Las Leyes de Núremberg reconocieron a los judíos como etnia separada

Las Leyes de Núremberg de septiembre de 1935 tuvieron un efecto paradójico que varios historiadores han señalado. El capítulo académico «Los mismos intereses: el pacto nazi-sionista» (publicado por ITSUP Ecuador, basado en fuentes primarias) documenta que las leyes contemplaban dos puntos que coincidían con demandas históricas del sionismo:

“La prohibición de matrimonios mixtos entre judíos y alemanes (para preservar la 'pureza racial' de ambas partes) y el reconocimiento de los judíos como minoría étnica. Así, la Alemania nazi se convirtió en el primer país en darles tal reconocimiento. La bandera sionista —celeste y blanca— fue la única que podría flamear junto a la nazi en territorio alemán.”
 «Los mismos intereses: el pacto nazi-sionista», capítulo académico (ITSUP Ecuador), con fuentes primarias

El Jüdische Rundschau publicó en ese momento un comentario que señalaba que con las Leyes de Núremberg, Hitler estaba "cumpliendo las demandas del Congreso Sionista Internacional reunido en Lucerna unas semanas antes, en el que se reivindicaba ser considerados como un pueblo aparte" (citado en Mundo Obrero, 2024). Esta interpretación no fue la posición del conjunto del sionismo, pero sí refleja cómo una parte del movimiento procesó esa legislación.

 

3.5. El capital alemán fue la mayor inversión extranjera en Palestina

Como consecuencia directa del mecanismo Haavara, la revista En Defensa del Marxismo (2024), citando múltiples fuentes históricas, señala que:

“Entre 1933 y 1936, como parte del acuerdo migratorio desde la Alemania nazi hacia Palestina, el 60% de las inversiones extranjeras en la región fueron alemanas, abarcando las industrias textil, metalúrgica y de maquinaria agrícola.”
 Revista En Defensa del Marxismo, «La verdad sobre el pacto nazi-sionista», abril 2024

Esto significa que la infraestructura económica de lo que eventualmente sería el Estado de Israel fue financiada, en su primera etapa y en forma paradójica, con capital proveniente de la Alemania nazi a través de este mecanismo de emigración.

 

3.6. La organización Lehi propuso una alianza militar formal al Reich

Este es el caso más extremo y el más documentado de los que involucran una iniciativa activa de un sector sionista hacia el régimen nazi. En 1941, la milicia Lehi —escisión del Irgún, cuyo líder fue el futuro primer ministro israelí Yitzhak Shamir— propuso formalmente al Tercer Reich una alianza militar contra Gran Bretaña.

El diario israelí Haaretz reveló la desclasificación de documentos de inteligencia de la Haganá que confirman este hecho:

“La milicia Lehi, dirigida por el futuro primer ministro Yitzhak Shamir, propuso formalmente al Tercer Reich una alianza militar en 1941 para combatir a Gran Bretaña. Avraham Stern, líder de la organización, sostenía que los intereses de los nazis —que buscaban 'limpiar Europa de judíos'— y los de los sionistas —que requerían población para colonizar Palestina— eran complementarios, llegando a ofrecer la creación de un Estado 'sobre bases nacionales y totalitarias' aliado del Reich alemán.”
 Diariosocialista.net, «La prensa israelí reconoce los vínculos entre las milicias sionistas y la Alemania nazi», basado en documentos desclasificados publicados por Haaretz, abril 2026

La propuesta fue rechazada por los alemanes, y Avraham Stern fue asesinado por las autoridades británicas en 1942. Sin embargo, la existencia del documento es un hecho histórico verificado y de una gravedad indudable, que la historiografía israelí no ha silenciado.

 

4. El debate académico: ¿coincidencia o colaboración?

Los hechos anteriores son reales y están documentados. Pero los historiadores serios están profundamente divididos sobre qué significan. Existen al menos tres posiciones interpretativas distintas:

 

Posición A: Los hechos reflejan una alianza ideológica

Esta es la tesis de autores como Lenni Brenner (Zionism in the Age of the Dictators, 1983) y Francis Nicosia (Zionism and Anti-Semitism in Nazi Germany, Cambridge University Press, 2008). Brenner, historiador judío-estadounidense y marxista, sostiene que el sionismo y el nazismo compartían una premisa fundamental: que los judíos no podían ni debían integrarse a las sociedades europeas. Esta coincidencia de premisa —aunque radicalmente distinta en motivación— habría facilitado una cooperación pragmática que fue más allá de lo meramente circunstancial.

Una reseña académica publicada en Scielo Argentina (2012) sobre el libro de Brenner señala que la obra tiene "un trabajo de fuentes intachable" y que documenta "la colaboración de los dirigentes sionistas con regímenes antisemitas cuyo accionar en relación a sus ciudadanos judíos no podía dejar lugar a dudas", aunque también reconoce que esta colaboración encontró oposición interna dentro del sionismo.

 

Posición B: Fueron coincidencias pragmáticas, no alianza

El historiador alemán Rainer Schulze argumenta en The Independent (2016) que el Acuerdo Haavara no debe leerse como prueba de que los nazis eran sionistas, sino como evidencia de que la política nazi hacia los judíos fue pragmática y cambiante antes de resolverse en el exterminio. Los nazis querían deshacerse de los judíos; los sionistas querían llevarlos a Palestina. Esos dos objetivos se cruzaron en un momento histórico específico, sin que mediara ninguna simpatía ideológica.

El historiador israelí Chemi Shalev, en una columna en Haaretz citada por Middle East Monitor (2016), admitió que el asunto arroja luz sobre "un capítulo en la historia que la mayoría de los sionistas preferiría dejar intacto: sus limitados intereses compartidos y la consiguiente cooperación ad hoc con el régimen nazi", pero rechaza la lectura de Livingstone como una distorsión que borra la diferencia de poder entre persecutores y víctimas.

 

Posición C: Las declaraciones de Livingstone son una distorsión antisemita

El historiador Paul Bogdanor, autor de Kasztner's Crime, publicó en el Jewish Chronicle una refutación detallada de Livingstone, argumentando que sus declaraciones incurrían en "mutilaciones del registro histórico" al equiparar a persecutores con víctimas, a los poderosos con los impotentes. En su análisis, los dirigentes sionistas que negociaron el Acuerdo Haavara no eran colaboradores: eran víctimas intentando rescatar a su pueblo en condiciones de extrema vulnerabilidad.

“La versión de Livingstone equivoca persecutores y rescatadores, agresores y víctimas, los poderosos y los impotentes, opresores y oprimidos.”
 Paul Bogdanor, en Fathom Journal: «Ken Livingstone and the myth of Zionist collaboration with the Nazis»

 

Conclusión

El Acuerdo Haavara y las coincidencias documentadas entre determinadas acciones del nazismo y objetivos del sionismo en el período 1933–1939 son un capítulo histórico real, incómodo y necesario. La respuesta correcta ante ese capítulo no es negarlo ni usarlo como arma política, sino comprenderlo en su complejidad.

Los 60.000 judíos que llegaron a Palestina gracias al Haavara no fueron «colaboracionistas»: fueron sobrevivientes. El capital que llevaron consigo no fue el fruto de una alianza con sus perseguidores: fue lo que lograron rescatar de un Estado que quería arrebatarles todo, incluida la vida.

Al mismo tiempo, la propuesta de Lehi al Reich en 1941, el trato diferenciado que los nazis otorgaron a las organizaciones sionistas, y la coincidencia estructural entre la política de expulsión nazi y el proyecto de emigración sionista son hechos que merecen ser reconocidos, estudiados y debatidos sin eufemismos.

Como comunidad judía chilena, tenemos la responsabilidad y también el privilegio de poder hacer ese ejercicio: el de la memoria rigurosa, que no teme a la complejidad porque sabe que la verdad histórica —toda la verdad— es el fundamento más sólido sobre el que construir identidad y futuro.

 

Fuentes y referencias

Fuentes académicas y de referencia primaria:

[1] United States Holocaust Memorial Museum (USHMM) — Enciclopedia del Holocausto: «Legislación antisemita 1933–1939». encyclopedia.ushmm.org

[2] Yad Vashem — «La consolidación del poder nazi». yadvashem.org

[3] Wikipedia en español — «Acuerdo de Haavara» (con referencias a Edwin Black, Francis Nicosia y otros). es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_de_Haavara

[4] Edwin Black, The Transfer Agreement: The Dramatic Story of the Pact Between the Third Reich and Jewish Palestine. Macmillan, 1984.

[5] Francis Nicosia, Zionism and Anti-Semitism in Nazi Germany. Cambridge University Press, 2008.

[6] Lenni Brenner, Zionism in the Age of the Dictators. Croom Helm, 1983. Reseña académica en Scielo Argentina, 2012.

[7] Paul Bogdanor, «Ken Livingstone and the myth of Zionist collaboration with the Nazis». Fathom Journal. fathomjournal.org

[8] Rainer Schulze, «Hitler and Zionism: Why the Haavara Agreement does not mean the Nazis were Zionists». The Independent, 2 de mayo de 2016.

[9] Chemi Shalev, columna en Haaretz, citada en Middle East Monitor: «Livingstone's nonsense touched raw Zionist nerve», mayo 2016. middleeastmonitor.com

[10] Jonathan Ofir, «¿Por qué tanta gente distorsiona las palabras de Ken Livingstone sobre Hitler y el sionismo?». Mondoweiss / Rebelión. rebelion.org

 

Fuentes periodísticas y de análisis citadas en el artículo:

[11] Mundo Obrero, «1933–1939: La luna de miel entre Hitler y los sionistas». Febrero 2024. mundoobrero.es

[12] Revista En Defensa del Marxismo, «La verdad sobre el pacto nazi-sionista (Haavara en hebreo)». Abril 2024. revistaedm.com

[13] Diariosocialista.net, «La prensa israelí reconoce los vínculos entre las milicias sionistas y la Alemania nazi». Abril 2026. diariosocialista.net

[14] Capítulo «Los mismos intereses: el pacto nazi-sionista» (fuentes primarias). ITSUP Ecuador. itsup.edu.ec

[15] Joachim Prinz, Zionism Under the Nazi Government. Young Zionism, Londres, 1937. Citado en múltiples fuentes secundarias.