La Hind Rajab Foundation y el Estatuto de Roma en Chile

La Hind Rajab Foundation en conjunto con un abogado chileno solicitó el procesamiento del francotirador israelí-ucraniano Rom Kovtun, quien participó en la destrucción del hospital Al Shifa

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La Hind Rajab Foundation y el Estatuto de Roma en Chile

La Corte Penal Internacional (distinta de la Corte Internacional de Justicia) se estableció con el Estatuto de Roma en 1998, aunque el proyecto de su construcción en occidente data desde fines de la primera guerra mundial. El Estatuto de Roma penaliza aquellos crímenes que pensábamos podrían ser cosa del pasado: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, y crímenes de agresión, tipificados en el documento.

Dos países de las Naciones Unidas no ratificaron este documento en 1998: Estados Unidos e Israel. Los demás países lo integraron a sus leyes, entre ellos Chile. La Corte entró en vigencia formalmente en 2002, y en 2005 emitió sus primeras órdenes de arresto.

La Fundación Hind Rajab (HRF), fundada en Bélgica en 2024, busca atender la impunidad de crímenes de guerra perpetrados a palestinos en Gaza. Si bien no pueden ser procesados en Israel, sí deben ser atendidos estos casos en Chile y muchos otros países del mundo. Así se hizo en Chile. La HRF en conjunto con un abogado chileno solicitó el procesamiento del francotirador israelí-ucraniano Rom Kovtun, quien participó en la destrucción del hospital Al Shifa. En este caso el tribunal se declaró incompetente, pero se apeló a la Corte de Apelaciones y aún no se ha resuelto el caso. En Brasil, en cambio, un caso presentado por la HRF fue admitido por la Corte Federal, que ordenó que se tomaran las medidas legales necesarias inmediatas. Brasil marca así un hecho histórico en el largo camino contra la impunidad de crímenes de guerra: es la primera instancia de una nación ratificadora del Estatuto de Roma admitiendo el caso desde la nación, en vez de venir directamente de la Corte Penal Internacional.

Desde AJDA, como agrupación que busca defender los derechos humanos, debemos apoyar los esfuerzos de esta organización desde nuestro rol ciudadano. Debemos pedir al Estado hacer valer los estatutos internacionales que ha ratificado y de los que es parte.

Como agrupación judía nos es necesario informarnos, reconocer, y exigir justicia ante los crímenes de aquellos con los que compartimos etnia y cultura. Es el único camino moral ante el nivel de horror humano que los soldados que perpetuaron este genocidio--es decir, con más y menos distancia, nuestros familiares--han causado al pueblo palestino.

Muerte por aplastamiento, tortura y violencia sexual, destrucción violenta de toda infraestructura civil, ataque directo y premeditado a niños. Debemos ser testigos de lo que podamos, y empujar hacia la justicia. Y por supuesto el crimen que da nombre a la fundación: ataque con 335 balazos desde un tanque a un vehículo con una niña de cinco años.

Es el único camino posible para, si bien no ya reparar o reconciliar (¿cómo se podría reparar eliminar familias completas de la faz de la tierra?), simplemente poder volver a erigir los principios de humanidad en que creemos.

Así como hiciera el Simon Wiesenthal Center en California, que desde 1977 busca llevar a justicia a aquellos individuos que participaron de crímenes de guerra nazi, la Fundación Hind Rajab nos da un ápice de esperanza en saber que muchos abogados en el mundo tienen un marco legal, las herramientas profesionales, y la claridad moral para combatir la actual impunidad.