Ser palestino en Israel

El sionismo político nació con una pregunta que sus fundadores nunca resolvieron del todo públicamente, pero sí en privado: ¿qué hacer con los habitantes palestinos? Hoy con horror somos testigos de su respuesta.

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Ser palestino en Israel
Palestinos de Tantura son expulsados hacia Jordania, junio de 1948.

La exclusión como parte del diseño

En abril de 1995 un enfermero palestino llamado Adel Kaadan intentó comprar un terreno en Katzir, una pequeña localidad del norte de Israel construida sobre tierras del Estado.

La respuesta fue inmediata: no podía vivir allí.

No porque no tuviera dinero, ni porque la casa no estuviera disponible. Sino porque no era judío.

Kaadan era ciudadano israelí. Pagaba impuestos. Había cumplido con todas las obligaciones legales del Estado. Pero Katzir había sido construida por la Agencia Judía sobre tierras asignadas bajo el principio fundacional del JNF —establecido desde 1901 y codificado en sus estatutos— de que las tierras adquiridas solo podían ser arrendadas o habitadas por judíos.

Kaadan llevó su caso a la Corte Suprema. Cinco años después, en el año 2000, ganó. Fue celebrado como un hito histórico.

Pero Katzir impuso de inmediato un nuevo criterio de rechazo: “idoneidad social.” Era evidente para todos que “idoneidad” se refería al hecho de que no eran judíos.1 Kaadan tuvo que volver a los tribunales.

Pasaron otros siete años antes de que, en 2007, la Autoridad de Tierras cediera y le vendiera un terreno.2 La familia se mudó a su nueva casa después de una batalla judicial de doce años.1

Mientras tanto, el parlamento aprobó una ley para proteger a cientos de comunidades similares, y en 2014 la propia Corte Suprema validó esa legislación, revirtiendo en la práctica su decisión original.

La historia de Adel Kaadan es parte de un proceso que comenzó más de un siglo antes, con una anotación en el diario de un periodista vienés llamado Theodor Herzl.

 

1895: lo que Herzl escribió cuando nadie miraba

El sionismo político nació con una pregunta que sus fundadores nunca resolvieron del todo públicamente, pero sí en privado: ¿qué hacer con los habitantes palestinos?

Theodor Herzl, fundador del movimiento, fue más franco en su diario que en sus obras publicadas.

En junio de 1895, mientras esbozaba los fundamentos de su proyecto, anotó lo que el historiador israelí Benny Morris cita en The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited (Cambridge University Press, 2004): que la población nativa sin recursos debía ser trasladada discretamente al otro lado de la frontera, procurándole empleo en países de tránsito mientras se le negaba trabajo en el nuevo territorio. Tanto la expropiación como el desalojo, escribió, debían llevarse a cabo “de forma discreta y circunspecta.”3

El propio Morris advierte que existe un debate historiográfico legítimo sobre si Herzl se refería en ese pasaje a Palestina o a Argentina, pero lo que no está en disputa es que sin importar la geografía, la respuesta es la misma; desalojo planificado y silencioso. Esa lógica se convertiría en política operativa en Palestina durante las décadas siguientes.

 

Ahad Ha'am lo advirtió: "están aquí y no se irán"

Antes de que Herzl publicara Der Judenstaat en 1896, otro intelectual judío de enorme influencia había visitado Palestina y regresado con un diagnóstico que sus contemporáneos prefirieron ignorar.

Ahad Ha'am —seudónimo de Asher Ginzberg (1856-1927)— era el pensador más influyente del llamado “sionismo cultural.” En 1891, tras su primer viaje a los asentamientos de la Primera Aliyá, publicó en el periódico hebreo Hamelitz una serie de artículos titulada Emet me-Eretz Israel (“La verdad desde la Tierra de Israel”). El texto es considerado hoy un hito del pensamiento sionista crítico y fue objeto de un análisis académico completo por Alan Dowty en Israel Studies (Indiana University Press, 2000), donde se publicó su primera traducción completa al inglés.4

Lo que Ahad Ha'am vio en Palestina lo perturbó profundamente, y en dos direcciones distintas.

Por un lado, desafió el mito fundacional del “territorio vacío”: “Tendemos a creer en el extranjero que Palestina está hoy casi completamente desierta, un desierto sin cultivar donde cualquiera puede venir y comprar tanta tierra como desee. Pero en realidad esto no es así.”5

Ahad Ha'am fue el primero en refutar la noción de que Palestina estaba “vacía” o “abandonada”, le reconoció a los palestinos una identidad colectiva que otros habían ignorado, y advirtió que su resistencia a la intrusión extranjera no era un conjunto de fricciones aisladas sino potencialmente parte de un patrón general que el sionismo enfrentaría algún día.4

 

El JNF y la doctrina de la tierra sin árabes

En 1901, en el Quinto Congreso Sionista, nació el instrumento que convertiría las ideas en geografía: el Keren Kayemeth LeYisrael, conocido internacionalmente como el Jewish National Fund (JNF).

Su objetivo principal era evaluar y adquirir tierras para crear asentamientos rurales judíos y desarrollar áreas urbanas. Más de la mitad de la tierra que los judíos adquirieron antes de la declaración de independencia de Israel en mayo de 1948 estaba en manos del JNF.6

El principio jurídico que regía sus adquisiciones era explícito desde el inicio: según sus estatutos, el JNF tiene prohibida la transferencia de tierras adquiridas a personas no judías.7 Las tierras eran patrimonio colectivo e inalienable del pueblo judío en su conjunto, y solo podían ser arrendadas o trabajadas por judíos. Esta política, complementada por la doctrina del “trabajo hebreo” —que excluía a los trabajadores palestinos de los asentamientos—, produjo la exclusión sistemática de la población local tanto del acceso a la tierra como del mercado laboral en las zonas de colonización.

En varios casos, los campesinos palestinos se negaron a abandonar las tierras que el Fondo había adquirido a terratenientes absentistas, y las autoridades turcas, a petición del Fondo, procedieron a expulsarlos.8

El lenguaje público del movimiento sionista hablaba de coexistencia y desarrollo mutuo. El lenguaje de los archivos internos era considerablemente más directo.

Yosef Weitz, director del Departamento de Tierras y Forestación del JNF, es la figura cuyas anotaciones privadas se han convertido en uno de los testimonios más citados por los historiadores.

Nur Masalha, en Expulsion of the Palestinians (Institute for Palestine Studies, 1992), describe sus diarios sin editar —conservados en los Archivos Sionistas Centrales de Jerusalén— como una de las mejores fuentes para comprender el pensamiento interno del liderazgo sionista sobre la transferencia de población durante la Segunda Guerra Mundial.9

En diciembre de 1940, Weitz escribió en sus diarios, citado por Benny Morris en The Birth of the Palestinian Refugee Problem, p. 27: “Si los árabes se van, el país se volverá amplio y espacioso para nosotros… La única solución es una Tierra de Israel sin árabes… No debe quedar ni una sola aldea, ni una sola tribu.”10

David Ben-Gurión, quien sería el primer primer ministro de Israel, dejó una documentación aún más extensa. En agosto de 1937, en el vigésimo Congreso Sionista en Zúrich, declaró: “En muchas partes del país no será posible un nuevo asentamiento sin la transferencia de los fellahin árabes.”11

Al año siguiente, las actas de la reunión del Ejecutivo de la Agencia Judía del 12 de junio de 1938 registran su posición sin ambigüedad, citada por Benny Morris, Ilan Pappé y el Journal of Palestine Studies: “Apoyo la transferencia compulsiva. No veo nada inmoral en ello.”12

Es necesario precisar el debate historiográfico que rodea a estas fuentes. Morris, cuya obra descansa sobre archivos israelíes y británicos desclasificados, concluye que el problema de los refugiados palestinos fue producto de la guerra de 1948 y no de un plan maestro preconcebido ni de una decisión gubernamental unificada, y que la gran mayoría de los desplazados huyeron como resultado directo de las batallas.13 Ilan Pappé, en The Ethnic Cleansing of Palestine (Oneworld, Oxford, 2006), interpreta los mismos archivos como evidencia de un plan deliberado. Ambos son historiadores israelíes que trabajaron con las mismas fuentes primarias y llegaron a conclusiones distintas sobre la intencionalidad. Lo que ninguno de los dos disputa es el contenido de las citas.

 

Brit Shalom y las voces de la conciencia

El relato de la colonización sionista no estaría completo sin dar cuenta de las corrientes internas que se opusieron al camino dominante. Fueron minoritarias y fueron derrotadas, pero su existencia es moralmente indispensable para entender que el proyecto no fue monolítico.

En 1925, un grupo de intelectuales judíos fundó en Palestina Brit Shalom (Pacto de Paz). Sus fundadores —entre ellos el filósofo Martin Buber, el investigador de la cábala Gershom Scholem y el rector de la Universidad Hebrea Judah Leon Magnes— abogaban por la plena igualdad cívica entre judíos y palestinos bajo el mandato británico, con intercambio cultural entre ambas comunidades autónomas.14

Su propuesta era radical en el contexto del movimiento: Brit Shalom quería crear en Palestina “un Estado binacional, en el que los dos pueblos gocen de derechos absolutamente iguales como corresponde a los dos elementos que configuran el destino del país, independientemente de cuál de los dos sea numéricamente superior en un momento dado.” Esta renuncia explícita a la mayoría judía iba directamente en contra del sionismo político dominante.15

Judah Magnes, rector y luego presidente de la Universidad Hebrea, fue la voz más persistente de esta disidencia. En 1929, cuando las revueltas sumieron a Palestina en la violencia, Magnes reclamó una solución binacional y rechazó el plan de partición de la ONU, continuando esta lucha durante el resto de su vida.16

 

Cuando comenzó la guerra en 1947-48, el JNF controlaba todavía una fracción modesta del territorio. Para mayo de 1948, el JNF poseía apenas el 3,56% de la tierra de la Palestina histórica. La violencia de 1948 causó el desplazamiento de unos 750.000 palestinos. Hasta 531 localidades fueron destruidas o despobladas.17

El nuevo Estado edificó sobre esa realidad una arquitectura legal de gran precisión. La Ley de Propiedad de Ausentes, promulgada en 1950, autorizó al Custodio de Propiedades de Ausentes a transferir las tierras confiscadas a la Autoridad de Desarrollo, la que a su vez podía transferirlas al JNF. Esa transferencia tuvo lugar efectivamente, involucrando cerca de 2,4 millones de dunams, lo que más que triplicó las tenencias del JNF respecto a 1941.17

La ley definía como “ausente” a cualquier persona que hubiera abandonado su propiedad durante la guerra de 1948 y se encontrara fuera del territorio bajo control israelí.18 En la práctica, esto se aplicó casi exclusivamente a los palestinos desplazados.

Para 1954, más de un tercio de la población judía de Israel vivía o trabajaba en propiedades que habían sido de palestinos ausentes.19 Una serie de aproximadamente cuarenta nuevas leyes fue adoptada en las primeras dos décadas del Estado israelí con el objetivo de transferir la propiedad de las tierras conquistadas al Estado y ponerlas a disposición de su mayoría judía.7

 

El fallo y el refallo

El 8 de marzo de 2000, la Corte Suprema de Israel falló en el caso Kaadan. El tribunal estableció que la familia Kaadan no podía ser legalmente privada del derecho a mudarse a Katzir, y que la Autoridad de Tierras de Israel —que controla el 93% de las tierras del país— no podía asignar tierras públicas a un tercero que discriminara explícitamente a una parte de la población israelí.20

La respuesta legislativa reveló las verdaderas prioridades del sistema. La Ley de Comités de Admisión fue la respuesta del ala derechista del Knesset al fallo.

Muchos legisladores declararon abiertamente que el propósito era contener las “amerazas” que los ciudadanos palestinos representaban para el carácter judío del Estado.21

En 2014, la Corte Suprema desestimó las peticiones que desafiaban esa ley, revirtiendo en la práctica su propio fallo de 2000.22

La familia Kaadan, en Katzir, finalmente pudo construir su casa. Tardó doce años. Fue la excepción que confirmó la regla.

 

  

NOTAS Y FUENTES

[1]  Jonathan Cook, "Arab family's home win blow to Israeli 'Jews only' policy", The Electronic Intifada / Jonathan Cook website, 15 diciembre 2010. Disponible en: jonathan-cook.net

[2]  "A Country That Never Wanted Me", Foreign Policy, 3 diciembre 2014.

[3]  Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge University Press, Cambridge, 2004. La cita del diario de Herzl (junio 1895) aparece citada y analizada en la introducción de esta obra.

[4]  Alan Dowty, "Much Ado about Little: Ahad Ha'am's 'Truth from Eretz Yisrael,' Zionism, and the Arabs", Israel Studies, vol. 5, n.° 2, Indiana University Press, otoño 2000, pp. 154-181. El artículo contiene la primera traducción completa al inglés del ensayo de Ahad Ha'am de 1891.

[5]  Ahad Ha'am (Asher Ginzberg), "Emet me-Eretz Israel" [La verdad desde la Tierra de Israel], Hamelitz, San Petersburgo, junio 1891. Citado en: Dowty (2000), op. cit., y en "Zionism's Original Sin: Ignoring the Fact That Palestine Was Fully Populated", Washington Report on Middle East Affairs, febrero 2023.

[6]  "The Political Significance of JNF Land Purchase", Center for Israel Education (CIE), israeled.org, 31 diciembre 2023.

[7]  David Kretzmer, The Legal Status of the Arabs in Israel, Westview Press, Boulder, 1990, pp. 60–61. Kretzmer, profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén y fundador de la Asociación para los Derechos Civiles de Israel, documenta que los estatutos del JNF de 1953 establecen como objetivo adquirir tierra "para el asentamiento de judíos", lo que se ha interpretado como prohibición de arrendar a largo plazo tierras del JNF a no judíos.

[8]  Jewish land purchase in Palestine, Wikipedia (con referencias a: Kenneth W. Stein, The Land Question in Palestine, 1917-1939, University of North Carolina Press, 1984; y archivos del Mandato Británico).

[9]  Nur Masalha, Expulsion of the Palestinians: The Concept of "Transfer" in Zionist Political Thought, 1882-1948, Institute for Palestine Studies, Washington D.C., 1992, p. 131.

[10]  Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem, Cambridge University Press, 1988 (y edición revisada 2004), p. 27. La cita proviene de los diarios de Yosef Weitz, Archivos Sionistas Centrales, Jerusalén, A-246/7, entrada del 19 de diciembre de 1940.

[11]  Discurso de David Ben-Gurión en el Vigésimo Congreso Sionista, Zúrich, agosto 1937. Fuente primaria: Archivos Sionistas Centrales, S5-1543. Citado en: Benny Morris, Righteous Victims: A History of the Zionist-Arab Conflict, 1881–2001, Knopf, Nueva York, 1999; y en Morris, "Explaining Transfer: Zionist Thinking and the Creation of the Palestinian Refugee Problem", perspectivia.net.

[12]  Actas de la reunión del Ejecutivo de la Agencia Judía, 12 de junio de 1938. Fuente primaria: Archivos Sionistas Centrales, CZA S100/24B. Citado en: Benny Morris, Righteous Victims: A History of the Zionist-Arab Conflict, 1881–2001, Knopf, Nueva York, 1999. La cita es también recogida por Simha Flapan, Zionism and the Palestinians, Croom Helm, Londres, 1979, p. 263.

[13]  Benny Morris, "Explaining Transfer: Zionist Thinking and the Creation of the Palestinian Refugee Problem", perspectivia.net. También: The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge University Press, 2004.

[14]  "What Would Buber, Scholem and Arendt Say Today?", The Times of Israel, 28 julio 2012.

[15]  "More Than a Nation: The Cultural Zionism of Martin Buber", American Council for Judaism, acjna.org.

[16]  "Binationalism, Rabbi Judah Magnes, and the Israeli-Palestinian Conflict", American Jewish Archives, americanjewisharchives.org, 28 abril 2021.

[17]  Forman, G. y Kedar, A. (2004). "From Arab Land to 'Israel Lands'". Environment and Planning D: Society and Space, 22, 809–830.

[18]  "How Israel's Absentee Property Law Facilitates the Theft of Palestine", TRT World, trtworld.com, agosto 2025.

[19]  Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited, Cambridge University Press, Cambridge, 2004. La cifra sobre el uso de propiedades palestinas por la población judía en 1954 es recogida también en Forman, G. y Kedar, A. (2004), op. cit.

[20]  Adalah — The Legal Center for Arab Minority Rights in Israel, "Adalah's Comments on the Supreme Court's Decision in the Kaadan Case", adalah.org, 2000.

[21]  +972 Magazine, "Contradicting its Own Ruling, Israel's Supreme Court Legalizes Segregated Communities", 972mag.com, junio 2015.

[22]  Al Jazeera, "Arabs in Israel Decry Racial Discrimination", aljazeera.com, 28 septiembre 2014.