Los diez mitos de Ilan Pappé
En 2017, coincidiendo con el cincuentenario de la ocupación de Cisjordania y Gaza, el historiador israelí Ilan Pappé publicó Ten Myths About Israel, un libro breve que presenta y refuta una lista de los principales mitos fundacionales sobre los que descansa el relato de Israel.
Pappé cubre siglo y medio de historia, desde el origen del sionismo hasta la actualidad, y lo hace desde una posición explícita: para él, Israel es un proyecto colonial de asentamiento, y los diez mitos que enumera son, en su lectura, los pilares discursivos que sostienen ese proyecto ante la opinión pública internacional.
El libro se divide en tres partes: mitos sobre el pasado, mitos sobre el presente y una mirada hacia el futuro.
Palestina era una tierra vacía
El primer mito sostiene que, al momento de la Declaración Balfour de 1917, Palestina era un territorio prácticamente despoblado. Pappé recurre a censos otomanos y británicos de la época, que registran una población árabe de varios cientos de miles de habitantes con una vida agrícola, urbana y comercial organizada, para argumentar que la fórmula "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra" fue una construcción retórica, no una descripción demográfica.
Los judíos eran un pueblo sin tierra
El segundo mito universaliza la premisa sionista de que los judíos constituían una nación dispersa a la espera de un territorio nacional. Pappé cuestiona esa lectura señalando la enorme diversidad de comunidades judías —religiosa, cultural, política— antes del sionismo, y sostiene que la idea de un "pueblo" unificado con reclamo territorial común fue en gran medida un producto del propio movimiento nacionalista del siglo XIX, no una condición previa a él.
El sionismo es el judaísmo
El tercer mito equipara sionismo y judaísmo, de modo que cualquier crítica al primero se lee como hostilidad hacia el segundo. Pappé repasa el rechazo que el sionismo político encontró entre corrientes judías ortodoxas, el Bund socialista y sectores del judaísmo reformista de principios del siglo XX, para mostrar que la identificación entre ambos términos es una equivalencia posterior, promovida políticamente, y no un hecho religioso o histórico dado.
El sionismo no es colonialismo
El cuarto mito niega el carácter colonial del proyecto sionista. Pappé lo examina a la luz de la literatura comparada sobre colonialismo de asentamiento (settler colonialism) —los casos de Sudáfrica, Argelia, Australia— y sostiene que el patrón de adquisición de tierra, desplazamiento de población nativa y construcción de una nueva sociedad de colonos encaja en esa categoría analítica, independientemente de las motivaciones ideológicas o históricas que lo impulsaron.
Los palestinos abandonaron voluntariamente su tierra en 1948
El quinto mito se refiera a la idea de que el éxodo palestino de 1948 fue una huida temporal y autoinducida. Pappé se apoya en su propia investigación de archivo —la misma que sustenta The Ethnic Cleansing of Palestine (2006)— para sostener que hubo un plan militar israelí (el Plan D) orientado a la expulsión sistemática de la población árabe de amplias zonas del país, y no solo una consecuencia no buscada de las operaciones de guerra.
La Guerra de junio de 1967 fue una guerra "sin alternativa"
El sexto mito presenta la Guerra de los Seis Días como una respuesta defensiva ineludible ante una amenaza existencial árabe inminente. Pappé revisa evaluaciones de inteligencia israelí de la época que consideraban baja la probabilidad de un ataque egipcio o sirio coordinado, y argumenta que la decisión de atacar primero respondió también a objetivos expansionistas de larga data dentro del establishment militar israelí.
Israel es la única democracia de Medio Oriente
El séptimo mito, ya sobre el presente, examina la autopercepción de Israel como enclave democrático en una región autoritaria. Pappé contrapone esa imagen con el régimen legal que rige sobre los palestinos de Cisjordania y Gaza —ley militar para unos, ciudadanía plena para otros dentro del mismo territorio de facto— para sostener que el carácter democrático del sistema es, como mínimo, parcial y desigual según a quién se aplique.
Los mitos de Oslo
El octavo mito trata los Acuerdos de Oslo (1993) como el inicio genuino de un proceso hacia la estatalidad palestina. Pappé los describe en cambio como un marco que consolidó el control israelí sobre el territorio y la economía palestina, fragmentó Cisjordania en enclaves administrativos y no detuvo —según su lectura— la expansión de asentamientos, que continuó y se aceleró durante los años del propio proceso de paz.
Los mitos sobre Gaza
El noveno mito agrupa las justificaciones oficiales para las operaciones militares israelíes en Gaza desde 2008. Pappé cuestiona el marco de "autodefensa" frente a ataques de Hamás examinando el contexto del bloqueo impuesto desde 2007 y la asimetría de víctimas y capacidad militar entre ambas partes en cada una de las rondas de enfrentamiento que analiza.
La solución de dos Estados es el único camino viable
El décimo y último mito, ya con la vista puesta en el futuro, cuestiona el consenso diplomático internacional en torno a la solución de dos Estados. Pappé sostiene que la expansión de los asentamientos y la fragmentación territorial de Cisjordania volvieron inviable en la práctica un Estado palestino contiguo y soberano, y plantea que el debate debería desplazarse hacia modelos de igualdad de derechos dentro de un solo espacio político.
Los diez mitos que traza Pappé no funcionan como una lista cerrada de errores a corregir, sino como una arquitectura: cada uno sostiene al siguiente, desde el relato fundacional del siglo XIX hasta el debate contemporáneo sobre el futuro político de israelíes y palestinos.
Lo que el libro propone, en el fondo, no es solo revisar diez afirmaciones puntuales, sino invitar a leer el conflicto sin la mediación de esos relatos heredados.
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