La misma Biblia, dos mandatos: violencia colona y quienes se interponen

La violencia colona en Cisjordania se justifica invocando la promesa territorial a Abraham, pero la misma Torá ordena proteger al extranjero vulnerable.

Share
La misma Biblia, dos mandatos: violencia colona y quienes se interponen
Foto: El rabino Arik Ascherman, defensor de los derechos humanos (derecha), con un pastor palestino en el Valle del Jordán. /Captura de pantalla de CGTN

Para los colonos israelíes, la violencia contra comunidades palestinas en Cisjordania —incendios de olivares, robo de ganado, apedreamientos, desplazamientos forzados e incluso asesinatos— no se presenta a sí misma como transgresión, sino como cumplimiento.

Su justificación más citada es la promesa territorial hecha a Abraham: "a tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates" (Génesis 15:18).

El rabino Abraham Isaac Kook y, sobre todo, su hijo Zvi Yehuda Kook —cuya yeshivá Merkaz HaRav formó a los fundadores de Gush Emunim tras 1967— convirtieron esa promesa en doctrina política: el asentamiento de la tierra como mandato religioso ineludible, cuya interrupción constituye pecado.

Es una lectura literal y selectiva. La misma Torá que se invoca para reclamar territorio contiene, en el mismo corpus, un mandato que rara vez se cita en los mismos círculos: "no oprimirás al extranjero, ni lo angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto" (Éxodo 22:21). Es, según cuentan comentaristas rabínicos clásicos, el precepto que más veces se repite en la Torá —más de treinta— y va acompañado de otro igual de central: "amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19:18).

Se activa la promesa territorial y se silencia el mandato hacia el extranjero vulnerable, cuando ambos provienen de la misma fuente y del mismo Dios.

Ese segundo mandato no quedó solo en el texto. Existen judíos, muchos de ellos observantes, que lo toman como obligación concreta y se exponen físicamente para cumplirlo.

La organización con más trayectoria en esto es Rabbis for Human Rights (RHR), integrada por rabinos y estudiantes rabínicos de todas las corrientes —reformista, ortodoxa, conservadora, reconstruccionista— con más de tres décadas de trabajo.

Su intervención más visible ocurre durante la temporada de cosecha de aceitunas, cuando la violencia colona se dispara: voluntarios y rabinos acompañan físicamente a las familias palestinas en sus olivares, actuando como presencia disuasiva entre los colonos y los agricultores.

El riesgo no es retórico: en octubre de 2023, cerca de Taybeh, un agricultor palestino fue asesinado por colonos mientras trabajaba su olivar, en un contexto que B'Tselem describe como colonos que actúan con uniformes y armamento militar. Quienes se interponen en el territorio exponen sus cuerpos a la violencia física directa.

El rostro más conocido de esta resistencia es el rabino estadounidense-israelí Arik Ascherman, quien ha sido golpeado, emboscado y atacado con un cuchillo por un colono enmascarado mientras intentaba sofocar el incendio de un olivar en Awarta.

Las agresiones se han vuelto cada vez más sofisticadas y letales: en incursiones recientes de colonos contra cosechadores y rabinos, los atacantes han llegado a estrellar drones contra los activistas religiosos —dejando a un rabino con heridas en la cabeza que requirieron sutura hospitalaria— mientras disparaban ráfagas de munición real para intimidar a los voluntarios.

En noviembre de 2025, dos voluntarias judeoestadounidenses que participaban en un programa de RHR para acompañar la cosecha fueron detenidas, deportadas e interdictas de ingresar a Israel por diez años, tras ser acusadas de violar una orden de zona militar cerrada.

El director de RHR, Avi Dabush, calificó la medida como "antisionista y antijudío prohibir la entrada a Israel a judíos", y denunció que la policía no detiene a quienes él llama "terroristas judíos" que actúan contra los agricultores palestinos y contra los propios voluntarios.

El contraste es elocuente: el mismo aparato estatal que rara vez procesa a un colono que incendia un olivar sí tiene mecanismos expeditos para expulsar a quien lo protege. Es un sistema que sabe a quién se protege y a quién se sacrifica y cual es la parte del texto sagrado que conviene reflotar, y cual es necesario ocultar.

Todo nuestro respeto a quienes están exponiendo sus vidas y que representan la tradición y valores que buscamos defender frente al violento fanatismo que caracteriza esta oscura etapa en la historia del judaísmo.

 

"Redactado con asistencia de IA a partir de investigación y criterio editorial humano — ver nuestro proceso"