La Doble Carrera de Balfour: Canciller Académico y Estadista Imperial

Traducción de un artículo de Nicola Perugini y Shaira Vadasaria: Por 39 años, Arthur James Balfour fue canciller de la Universidad de Edimburgo. Este texto reconstruye su carrera racial imperial—Irlanda, Sudáfrica, eugenesia—para leer la Declaración de 1917 como expresión de esa misma cosmovisión.

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La Doble Carrera de Balfour: Canciller Académico y Estadista Imperial
Medallón de la Universidad de Edimburgo, por M J Richardson

Contexto Universitario: De Black Lives Matter a los procesos de decolonización en curso en universidades del norte global

Estimados lectores, les invitamos a leer la primera traducción de AJDA de un artículo académico aprobada por sus autores Nicola Perugini y Shaira Vadasaria, sobre el famoso estadista imperial que dio origen al nombre de la Declaración de Balfour de 1917.

Nuestra traducción se enfoca en la segunda parte del artículo—aquella que desglosa el rol político y académico de Balfour en el Imperio Británico, dentro de Gran Bretaña, y en particular Palestina.

El artículo tiene sus orígenes, de forma inesperada, en un movimiento de protestas civiles y universitario que removió el llamado “norte global:” el movimiento Black Lives Matter de 2020, el cual creció espontáneamente a partir de las muertes violentas e injustificadas a mano de policías de los civiles norteamericanos negros Breonna Taylor (26) y George Floyd (46).

Como respuesta al descontento social, las protestas y la voz de líderes estudiantiles, muchas instituciones educacionales comenzaron “procesos decoloniales,” procesos multifacéticos que podían abordar desde organizaciones por la abolición carcelaria y policial hasta iniciativas variadas por la equidad, diversidad e inclusión (EDI).

En la Universidad de Edimburgo, este proceso trajo a estudiantes, profesorado, y administrativos a reflexionar sobre su universidad como una institución histórica que se benefició de prácticas de discriminación racial, y en propuestas para aminorar estos daños históricos.

La Universidad de Edimburgo, explican los autores, participó de la trata de esclavos trasatlántica, invirtió en plantaciones, y mantuvo intercambio de conocimientos con instituciones de carácter derechamente racista.

Algunos de sus famosos ex-alumnos, que le dan prestigio en las ciencias naturales, sociales, y medicina, desarrollaron visiones raciales que hoy justamente condenamos. Charles Darwin, David Hume y Patrick Geddes son algunos nombres importantes que “llevaron a justificar y naturalizar sistemas de jerarquía racial,” dicen los autores.

Dada la influencia de estas cosmovisiones en la formación y prolongación de la dominación imperial-colonial, la Universidad de Edimburgo decidió tomar acciones simbólicas para mostrar una nueva relación con esta historia. Se cambió el nombre de ciertos edificios, como por ejemplo la “Torre Hume” pasó a ser 40 George Square.

En este proceso de reflexión histórica fue que Perugini y Vadasaria observaron el largo período en que Arthur James Balfour ocupó el cargo de canciller de la universidad (un cargo paralelo a lo que llamamos rector en Chile): treinta y nueve años. Así comenzó esta indagación en los archivos de la universidad y su expansión a otras fuentes, siendo parte del proyecto institucional de la universidad llamado “Revisión de Raza e Historia.”

Este artículo, en particular, sitúa el análisis del académico y político imperial Arthur James Balfour en la intersección de ambas carreras, reflexionando cómo su conexión puede dar cabida a la toma de responsabilidad institucional del rol histórico de la universidad.

Para nuestros lectores, la reflexión sobre ambos roles ayuda a entender cómo ya desde el Mandato Británico en Palestina, y gracias entre otros a la influencia de esta figura histórica tan relevante, se definió un marco legal e institucional de despojo al pueblo palestino que continuaría y se acentuaría a medida que se consolida Israel. Pueden encontrar el artículo completo en su idioma original aquí.

La Universidad de Balfour: Raza, Educación Imperial, y la Declaración de Palestina.

Por Nicola Perugini y Shaira Vadasaria
Traducción por AJDA

Old College Quad, Edimburgo, por Theoden sA, ©wikimedia

Contexto Universitario

            . . . A fines de 2020, y dentro de este clima de reestructuración racial, notamos otro "esqueleto en el closet" de la Universidad de Edimburgo. Por curiosidad, abrimos la página oficial del canciller de la universidad. Siguiendo la lista histórica de cancilleres, leímos: "1891 - 1930: Earl of Balfour." Entre 1891 y 1930, Arthur James Balfour presidió como canciller de la Universidad de Edimburgo.

El período de servicio de Balfour a la U. de Edimburgo es notable no sólo porque es el segundo período más largo desde la fundación de la universidad en 1583. Fue también durante este período cuando contribuyó decisivamente a la racialización del pueblo palestino y, en particular con su declaración de 1917, quitó a los palestinos del marco legal de "persona" al negar su soberanía nacional como pueblo con derechos políticos de auto-determinación de sus tierras. [1]

La redacción estratégica de su declaración llamó a autorizar el proceso histórico de racialización por medio de la deshumanización de palestinos como pueblo incapaz de autogobierno. El boceto final de lo que vendría a llamarse la Declaración de Balfour se adoptó de manera casi inmediata al Mandato Británico de Palestina y, de manera poco usual para documentos de guerra, se inscribió palabra por palabra [2] (Pedersen, 2023).

Nos preguntamos: Si la administración de la universidad estuvo dispuesta a cambiar el nombre de un edificio debido a la perspectiva irredimible de Hume en cuanto a raza y esclavitud, ¿cómo respondería frente a la tarea de reparar la institucionalidad respecto de su propio canciller, quien durante su cargo "emitió un pagaré falso" [3] (Abu Sitta, 2022) que categóricamente comenzó un proceso de cien años de expansión imperial, desposesión por colonialismo de asentamiento, y racialización de Palestina por medio de desplazamiento forzado, limpieza étnica, ocupación, apartheid, y genocidio?

Así comenzó nuestra investigación sobre las conexiones de la U. de Edimburgo en relación a Palestina, sionismo, y despojo por medio de colonialismo de asentamiento.

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Leyendo la Declaración de Balfour a través de su carrera racial como Canciller Imperial

Cuando Arthur James Balfour envió su declaración de sesenta y siete palabras a la dirección de Lionel Walter Rothschild, figura clave de la comunidad británica judía y miembro prominente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda en 1917, ya era muy familiar con los dos aspectos de su carrera que se analizan en este artículo: el sector académico de pensamiento racial, y la política internacional.

Entró a la política en 1874 siendo el segundo escocés primer ministro, y era también el hombre más adinerado de Gran Bretaña. [4] Junto a sus fortunas personales, los aristócratas escoceses se beneficiaron también de préstamos universitarios. Antes de su designación como canciller de la universidad, Balfour recibió un préstamo de £12.000 de U. de Edimburgo (correspondiente a £1.5 millones hoy), la cual devolvió inmediatamente luego en Octubre de 1891. [5]

Su riqueza fue un factor en la designación, pero en cuanto a reputación, la U. de Edimburgo buscaba alguien que “uniera conocimiento del mundo y política internacional… [una] gran carrera pública, alto ranking académico y pensamiento filosófico.” [6]

Balfour comenzó su carrera como estadista imperial previo a su designación de canciller. En 1886, como Secretario de Escocia, diseñó un esquema de colonización para pequeños agricultores de las Tierras Altas de Escocia para asentarse en Canadá.[7] Luego de esta posición, fue nominado Secretario Jefe de Irlanda y administró la colonia más antigua de Bretaña hasta 1891.

Así como con el pueblo palestino más tarde, Balfour se opuso también a la auto-determinación del pueblo irlandés. Introdujo leyes de emergencia represivas y reprimió agitaciones políticas efecto de la depresión económica y sentimiento anti-británico, ganándose el título de “el sangriento Balfour” (bloody Balfour). [8]

Su designación de canciller coincidió con lo que Jason Tomes ha llamado “el zenit del Imperio Británico.” [9] Este rol coincidió también con una serie de decisiones domésticas e imperiales influenciadas por Balfour que tendrían enormes efectos en la configuración racial y colonial del siglo veinte y veintiuno tanto a escala nacional como global.

En 1902 fue nombrado primer ministro del Reino Unido y, en esta posición, continuó jugando un rol definitorio en el gobierno imperial. Ya dirigía la Oficina de Asuntos Internacionales durante la Segunda Guerra Anglo-Boer (1899-1902), pero después de la guerra articuló su visión para el dominio británico de Sudáfrica. Mientras se formaba el régimen de apartheid en Sudáfrica, Balfour vio la segregación racial como un medio importante para preservar la pureza racial de democracias de supremacía blanca.

Como explicó en una reflexión sobre sus reformas políticas imperiales, “Donde existen diferencias raciales claras y profundas … donde una raza [blanca] es obviamente superior y se mezcla con una raza inferior, la raza superior puede constituirse como democracia, pero en esa democracia la raza inferior nunca será admitida. Puede quedarse fuera por ley, como en Sudáfrica, o en la práctica, como en los estados del sur de América, pero fuera se quedará.” [10]

El canciller imperial asumió la raza como un determinante social y biológico, defendiendo la lógica racial de que era “una raza Europea” la que debía gobernar y dominar. [11] También declaró explícitamente que “todos los hombres son, desde cierto punto de vista, iguales; pero, suponer que las razas de África son en algún sentido equiparables a los hombres de descendencia Europea, en cuanto a gobernabilidad, como sociedad, y para los intereses civilizadores mayores, es realmente, creo yo, un absurdo.” [12]

En 1907, dos años después del fin del mandato de Balfour como primer ministro y durante su largo mandato de canciller, se estableció la Sociedad de Educación de Eugenesia en el Reino Unido. [13] Esta creación fue también la respuesta al malestar social doméstico, como resultado del acelerado desarrollo capitalista.

El foco de dicha Sociedad, que expresó una agenda conservadora de reforma social y control del proletariado (incluyendo en ello también a miembros socialistas) fue predominante en la prevención de la “degeneración de la raza” a nivel nacional. [14] Si bien Balfour mostró reticencia a adherir de lleno a las ideas biológicas más radicales de la eugenesia, sí avaló el racismo científico. Consideró a la eugenesia una “espléndida ciencia aplicada” y apoyó directamente a la Sociedad de Educación de Eugenesia. [15]

En 1912, en su rol de canciller, Balfour fue el invitado principal del Congreso Internacional de Eugenesia de Londres y en 1913, se convirtió en vice-presidente honorario de esta sociedad, enfatizando la especial importancia que la “razón racial” tenía en su cosmovisión.

Con este récord, no es sorpresa que Balfour no tuviera remordimientos al quitar a los palestinos de su condición de pueblo en 1917.

En su promesa a Rothschild, sin fundamento legal, Balfour avaló la idea de una nación de base territorial judía dentro de Palestina simultáneamente denegando el reconocimiento como pueblo con derechos nacionales y el derecho a auto-determinación de la comunidad indígena palestina.

Hubo varios borradores de esta declaración, siendo la última emitida el 2 de Noviembre de 1917, y declaró lo siguiente: “El Gobierno de Su Majestad ve favorable el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, y pondrá a disposición sus mejores esfuerzos para el éxito de este objetivo, teniendo en cuenta que nada se hará para perjudicar los derechos religiosos y civiles de la comunidad no-judía existente en Palestina, o los derechos y estatus político que gocen los judíos en otro país.” [16]

Sherene Seikaly nota que se define al pueblo palestino como “aquello que no son,” como comunidades no-judías con derechos civiles y religiosos, pero no políticos o nacionales, representando a Palestina como un “hogar nacional” para la población judía que vendría a asentarse. [17]

Dejando el estatus de los derechos de palestinos desprotegidos, la declaración establece un precedente para la continua negación de sus derechos en su condición de pueblo, y para el establecimiento de un nuevo orden racial por medio de esta negación. A pesar de que el pueblo palestino inmediata y categóricamente desafió la base de esta declaración, ésta se consagró judicialmente en el mandato británico de Palestina palabra por palabra, resultado también del rol político de Balfour como representante británico en el Concejo de la Liga de Naciones. [18]

La Declaración De Balfour de 1917

La realidad territorial del sionismo político moderno como colonia de asentamiento dentro de Palestina fue instituida primero por medio del apoyo material, discursivo y militar del Imperio Británico en el período previo a y durante el Mandato Británico en Palestina (1922–48) y en coordinación con figuras líderes del movimiento sionista.

La transición del Mandato a la declaración del Estado de Israel en Mayo de 1948 fue posible por medio de la Nakba: una campaña sistemática y agresiva de limpieza étnica de eliminación por medio de masacre, despojo, destrucción de 531 villas, y la expulsión forzada de al menos 750.000 palestinos indígena por milicias sionistas, en particular la Haganah (futuro ejército del Estado de Israel) e Irgun.

Durante el curso de la Nakba en 1947–48, además de aquellos palestinos que escaparon a otros países, cientos de miles de palestinos fueron internamente desplazados [19] a diferentes áreas de Palestina, incluyendo Cisjordania y la Franja de Gaza, donde los sobrevivientes de la Nakba y sus descendientes han sido subyugados a una guerra continua de exterminio por Israel desde Octubre de 2023.

Como han argumentado historiadores, el colonialismo de asentamiento en Palestina no comenzó en 1948 con el nacimiento de Israel, sino en 1917 con la firma de la Declaración de Balfour. [20] Como hombre de Estado británico, y en coordinación con el movimiento sionista, Balfour emitió su declaración política “de dudosa legitimidad jurídica,” ya que el Imperio Británico no tenía autoridad legítima sobre la tierra palestina. [21]

Sin embargo, el marco jurídico que creó instigó un proceso de gobernanza en Palestina basado en la naturalización de categorías raciales que tratan a los palestinos como seres inferiores, incapaces de auto-determinación nacional.

Esto se evidencia en otros escritos de Balfour. En 1919, en un memo sobre la circulación de ministros de gabinete dirigida al Secretario de Extranjería del Reino Unido Lord George Curzon, escribe: “Sionismo, correcto o incorrecto, bueno o malo, está enraizado en una tradición antigua, en necesidades presentes, y en esperanzas futuras, de importancia mucho más profunda que la de los deseos de 700.000 árabes que actualmente habitan estas tierras históricas.” [22] La liviandad con la que se declara el destino de un pueblo y el despojo de una nación completa revelan cuán poco les importaban a los líderes británicos, tanto como a sionistas, el pueblo y la historia de Palestina.

Consecuencias históricas y presentes

Los resultados de la lógica y política racista de Balfour traerían muerte y destrucción en Palestina durante y después del Mandato Británico, tanto de mano de fuerzas británicas como milicias sionistas, por medio de limpieza étnica y despoblación.

La declaración también comenzó el proceso que culminaría en la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU en noviembre de 1947, la cual propuso la partición de Palestina y estableció el precedente para fragmentar la tierra en forma desproporcionada a favor del colonialismo de asentamiento y a expensas del pueblo indígena firmemente enraizado en esa tierra, al tiempo que emergería una constante lucha por soberanía.

A la población judía, que en ese momento era aproximadamente un tercio del total de la población, se le ofreció cerca del 56 por ciento de la tierra. En contraste a los palestinos, que eran la mayoría, se les impuso asentarse en aproximadamente el 40 por ciento. [23] Así fue como aquella declaración de sesenta y siete palabras originó lo que el historiador Rashid Khalidi definió la guerra de cien años sobre Palestina. [24]

Es importante recordar, sin embargo, que el desprecio de Balfour por los palestinos y su alianza al sionismo no significó que tuviera una impresión favorable del pueblo judío. Al contrario, sus políticas domésticas restringieron la inmigración judía bajo el Aliens Act the 1905, promulgado doce años antes de la declaración del Mandato de Palestina.

Esta legislación constituyó la primera ley anti-inmigración del Reino Unido. Su objetivo principal fue prevenir la inmigración judía de Europa del Este como consecuencia del odio anti-judío y persecución religiosa en el Imperio Ruso, provocando la migración forzada de un millón de judíos a Europa occidental y las Américas entre 1880 y 1905. [25]

En este período de migración judía masificada, “aliens” (extranjeros) se refería a personas judías. En la opinión de carácter racial de Balfour, “No sería ventajoso para la civilización de este país que hubiese un cuerpo inmenso de personas [judías] que, aunque patrióticas, capaces e industriosas […] permanecieran como pueblo aparte. [26] Estos detalles de su vida intelectual y pública no son una desviación de sus políticas como estadista imperial, ni de su participación en asuntos internacionales, como la cuestión palestina.

Mientras nuestra investigación estaba bajo revisión por el Comité de Transformaciones Decoloniales de la U. de Edimburgo, un ex-alumno y oferente de la universidad intentó excluir nuestra investigación y recomendaciones a la administración, argumentando que ésta fallaba en distinguir “entre las actividades profesionales principales y voluntarias no-ejecutivas que una persona podía adquirir.” [27] El argumento es ciertamente representativo de una sensibilidad pasada en la que el conocimiento, la política, y el poder eran instituciones que se podían analizar por separado.

Lo que la investigación de la carrera multifacética de Balfour nos permite es entender la continuidad entre la razón racial de Balfour y el establecimiento de una colonia de asentamiento en Palestina. La Declaración de Balfour de 1917 demuestra de la forma más explícita las formas en que este pensamiento racial se aplicó como política racial.

Como Balfour mismo comentó: “el punto más profundo de auto-determinación realmente aplica a una política sionista” que excluye a palestinos de volverse parte de la familia de naciones. [28] Como su carta luego admitiría, su objetivo último con la declaración fue crear las condiciones para un asentamiento de judíos con “mayoría numérica en el futuro” que gozaría con soberanía exclusiva en virtud de su capacidad civilizadora y de gobernabilidad superior. [29] Según Balfour, en el mejor de los casos, los palestinos podían aspirar a derechos civiles y religiosos, pero no nacionales.

Hay así dos elementos interconectados en la Declaración de Balfour que marcan su contribución a lo que intelectuales como Edward Said han llamado un orden colonial de asentamiento. Primero, como Said describió en La Cuestión Palestina, Balfour tomó “por sentado el derecho mayor de un poder colonial a desposeer un territorio como consideraron oportuno.” [30] Segundo, dio crédito a los derechos de una sociedad de asentamiento en construcción que gradual pero forzadamente han asegurado su asentamiento por medio de despojo colonial, robo, y expulsión.

La Declaración de Balfour fue, entonces, sine qua non la constitución del orden colonial de asentamiento que perdura en Palestina hasta hoy.

 

[1]Noura Erakat, Justice for Some: Law and the Question of Palestine (Stanford University Press, 2019), 15–17.

[2]Susan Pedersen, “Writing the Balfour Declaration into the Mandate for Palestine,” International History Review 45, no. 2 (2023): 279-91, https://doi.org/10.1080/07075332.2022.2123377.

[3]Salman Abu Sitta, “A Palestinian Address to Balfour: In Honour of Truth, Memory, and Justice,” Palestine Land Society, November 8, 2022, https://www.plands.org/en/articles-speeches/speeches/2022/A-Palestinian-Address-to-Balfour.

[4]Jock Gallagher, Scotland’s Global Empire: A Chronicle of Great Scots (Whittles Publishing, 2014), 140–41. Ver también Sydney H. Zebel, Balfour: A Political Biography (Cambridge University Press, 1973).

[5]Minutas de Reuniones del Comité de la Corte de Finanzas de la Universidad, 9 de Julio de 1891, citado en Curry et al., Decolonised Transformations, 48.

[6]Alexander Campbell Fraser, “Professor Campbell Fraser’s speech on the occasion of the University of Edinburgh’s election of Balfour,” The Scotsman, Edinburgh University General Council, October 31, 1891, citado en Tommy Curry et al., Decolonised Transformations: Confronting the University of Edinburgh’s History and Legacies of Enslavement and Colonialism (University of Edinburgh, June 2025), 48, https://www.ed.ac.uk/about/race-review/read-thereview.

[7]Emigration: Secretary of State’s Correspondence, 1885, file AF51/1, National Records of Scotland, Edinburgh.

 [8]Jason Tomes, Balfour and Foreign Policy: The International Thought of a Conservative Statesman (Cambridge University Press, 2002), 78–81.

 [9]Tomes, Balfour and Foreign Policy, 2.

 [10]Arthur James Balfour, “A note on Indian reform,” 7 de Agosto de 1917, citado en Tomes, Balfour and Foreign Policy, 65.

 [11]South Africa Bill of Lords, comentarios de Arthur James Balfour, 16 de Agosto de 1909, UK Parliament, House of Commons, Hansard, vol. 9, Column 1002, https://hansard.parliament.uk/commons/1909-08-16/debates/1a5e419c-77c8-4cbe-aa0e-e24099f46f50/SouthAfricaBillLords.

 [12]South Africa Bill of Lords, comentarios de Arthur James Balfour, 16 de Agosto de 1909.

 [13]L. S. Jacyna, “Science and Social Order in the Thought of A. J. Balfour,” Isis 71, no. 1 (Marzo 1980): 31, https://doi.org/10.1086/352406

 [14]Stefan Kühl, For the Betterment of the Race: The Rise and Fall of the International Movement for Eugenics and Racial Hygiene (Macmillan, 2013), 12–20.

 [15]Citado en Kühl, For the Betterment of the Race, 26; Jacyna, “Science and Social Order,” 31.

 [16]“Balfour Declaration, 2 November 1917: Promising Palestine Away,” Interactive Encyclopedia of the Palestine Question, último acceso 9 de Diciembre de 2025, https://www.palquest.org/en/highlight/157/balfour-declaration-2-november-1917.

 [17]Sherene Seikaly, Men of Capital: Scarcity and Economy in Mandate Palestine (Stanford University Press, 2016), 5–6.

 [18]Pedersen, “Writing the Balfour Declaration.” Also, see Sahar Huneidi, “Was Balfour Policy Reversible? The Colonial Office and Palestine, 1921–23,” JPS 27, no. 2 (1998): 33, https://doi.org/10.2307/2538282.

 [19]Ilan Pappe, The Ethnic Cleansing of Palestine (One World, 2007); Sa’di and Abu-Lughod, Nakba; Nahla Abdo and Nur Masalha, eds., An Oral History of the Palestinian Nakba (Bloomsbury Publishing, 2019).

 [20]Como argumentan los historiadores Rashid Khalidi y Sherene Seikaly, “To begin the story in 1917 is to name the struggle for what it is: settler colonialism. We know that Zionism was a response to centuries of Judeophobia in Europe and, more immediately, the consolidation of state-led anti-Semitism in the late nineteenth and early twentieth centuries. However, Zionism was not the most popular response to the oppression of Jewish people in Europe, nor was it the only one.” Rashid I. Khalidi y Sherene Seikaly, “From the Editors,” JPS 50, no. 3 (2021): 2, https://doi.org/10.1080/0377919X.2021.1947645.

 [21]Shawan Jabarin y Ralph Wilde, “How Britain Broke International Law to Stop Palestinian Independence 100 Years Ago,” Mondoweiss, 29 de Septiembre de 2023, https://mondoweiss.net/2023/09/how-britain-broke-international-law-to-stop-palestinian-independence-100-years-ago/ Ver también John Quigley, “Britain and the League of Nations: Was There Ever a Mandate for Palestine?,” JPS 53, no. 2 (2024): 35–49, https://doi.org/10.1080/0377919X.2024.2366771.

 [22]Naciones Unidas, The International Status of the Palestinian People, 1981, https://www.un.org/unispal/document/auto-insert-204352/. Ver también Michael Adams, “What Went Wrong in Palestine?,” JPS 18, no. 1 (1988): 71–82, https://doi.org/10.2307/2537595. Para la fuente primaria, ver Letter from Mr. Balfour to Lord Curzon, Foreign & Commonwealth Office’s Public Records Office, 11 de Agosto, 1919, file FO.371/4183, National Archives, United Kingdom.

 [23]Pappe, Ethnic Cleansing of Palestine, 52–54.

 [24]Rashid Khalidi, The Hundred Years’ War on Palestine: A History of Settler Colonialism and Resistance, 1917–2017 (Metropolitan Books, 2020), 17–54.

 [25]David Englander, ed., A Documentary History of Jewish Immigrants in Britain, 1840–1920 (Leicester University Press, 1994), 10.

 [26]Aliens Bill, Remarks by Arthur James Balfour, July 10, 1905, UK Parliament, Hansards, vol. 149, column 155, https://api.parliament.uk/historic-hansard/commons/1905/jul/10/aliens-bill.

 [27]Decolonised Transformations Project, correspondencia interna, 5 de Febrero de 2025.

 [28]Arthur James Balfour, Speeches on Zionism (Arrowsmith, 1928), 25.

 [29]Tomes, Balfour and Foreign Policy, 212.

 [30]Edward Said, The Question of Palestine (Vintage Books, 1979), 16.