De las palabras a la acción: el planteamiento de Ilan Pappé en Dublín

En Dublín, Ilan Pappé llamó a "reclamar" la identidad judía frente al sionismo y señaló que los cimientos de Israel —no su poder visible— se están resquebrajando.

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De las palabras a la acción: el planteamiento de Ilan Pappé en Dublín

Entre el 26 y el 28 de junio de 2026, el historiador israelí Ilan Pappé participó como orador principal en el Segundo Congreso Judío Antisionista (Jewish Anti-Zionist Congress), realizado en Tallaght, Dublín, y que reunió a cerca de 450 asistentes por jornada. El evento convocó también a la Relatora Especial de la ONU Francesca Albanese, al escritor palestino Ramzy Baroud y a activistas como Ronnie Barkan, entre muchos otros.

Una voz judía que no debería ser necesaria

Pappé abrió su discurso diciendo que se había preguntado muchas veces si tenía sentido un movimiento antisionista específicamente judío.

Su argumento de fondo es que la causa palestina no debería depender de identidades religiosas o étnicas, sino apelar a un criterio simplemente humano.

Sin embargo, sostuvo que los desarrollos políticos recientes lo convencieron de lo contrario. No porque los judíos carguen con una responsabilidad moral mayor que otros, sino porque el judaísmo sigue siendo invocado activamente para justificar las políticas israelíes y para silenciar las críticas a ellas.

Esa percepción, argumentó, sigue moldeando la política occidental, donde las acusaciones de antisemitismo se instrumentalizan de forma rutinaria para blindar a Israel frente a la evidencia documentada de ocupación, apartheid y genocidio.

De ahí se desprende lo que constituye, quizás, la tesis central de su intervención: si el antisionismo judío no disputa activamente la idea de que el sionismo es la única representación del judaísmo, no debería sorprender que otros terminen aceptándolo como cierto.

La responsabilidad europea sin resolver

Una parte sustantiva de su discurso de apertura estuvo dedicada a lo que llamó la "cuenta pendiente" de Europa con Palestina.

Pappé recordó que el orden internacional de posguerra —la ONU, la Declaración Universal de Derechos Humanos— se presentó como universal, pero fue diseñado casi exclusivamente por potencias coloniales, sin participación del mundo colonizado.

Esa ausencia, sostuvo, resultó decisiva cuando Europa debió enfrentar lo que denominó "la cuestión judía": prácticamente ningún líder de posguerra propuso la opción obvia de reintegrar a los judíos europeos a sus países de origen. En cambio, los gobiernos europeos respaldaron la colonización sionista de Palestina, trasladando así las consecuencias de siglos de antisemitismo europeo a un pueblo que no tenía responsabilidad alguna en esos crímenes.

Alemania, dijo, ocupa un lugar central en esa historia. Contra la narrativa dominante de posguerra, Pappé planteó que el país no fue desnazificado en ningún sentido político profundo, y que su relación con Israel funcionó como sustituto de un ajuste de cuentas real con las estructuras que produjeron el nazismo.

Según su lectura, las potencias coloniales europeas de posguerra optaron por fomentar la colonización de Palestina en lugar de integrar a la población judía en una Europa que efectivamente superara su racismo, y ese respaldo a la creación del Estado de Israel cumplió además la función específica de legitimar y rehabilitar la imagen internacional de Alemania.

Las reparaciones de posguerra, sostuvo, no solo compensaron a los sobrevivientes del Holocausto, sino que contribuyeron a limpiar la imagen del estado que lo perpetró.

La coexistencia como memoria recuperable

El historiador dedicó también un pasaje a recordar que, antes del sionismo político, Palestina formaba parte de un mundo árabe donde musulmanes, cristianos y judíos convivían pese a las tensiones y desigualdades propias de cualquier sociedad. Existió presencia judía en Palestina, recordó, y existieron judíos árabes: casi nadie, en ese contexto, pensaba que el futuro requería un Estado exclusivamente judío.

Para Pappé, recuperar esa historia de convivencia es una de las formas más eficaces de desmontar la mitología sionista, precisamente porque demuestra que la coexistencia existió antes de la colonización y, por lo tanto, puede volver a existir.

"¿Qué es la acción judía?"

En sus palabras de cierre, bajo el lema del congreso —"de las palabras a la acción"—, Pappé instó a los participantes a superar la etapa de las declaraciones de solidaridad. Planteó que ya no basta con decir que se quiere descolonizar, des-sionizar o liberar Palestina: el desafío actual es traducir esos principios en organización política concreta.

En ese marco planteó la necesidad de "reclamar" la identidad judía, en el sentido de disputarla a quienes la han puesto al servicio de la colonización de Palestina.

Fue cuidadoso en señalar que la liberación palestina debe seguir siendo liderada por los propios palestinos, y la solidaridad judía no consiste en decirles a los palestinos lo que necesitan, sino en escuchar. Advirtió que incluso en espacios progresistas persisten supuestos coloniales —y a veces islamófobos— que marginan las voces palestinas auténticas, y sostuvo que el escenario les pertenece a ellos, no solo para describir su sufrimiento sino para articular su propia visión política.

"Los cimientos se están resquebrajando"

Uno de los pasajes más citados de su intervención final fue una respuesta a quienes señalan el poder militar, tecnológico y diplomático de Israel como prueba de su solidez.

Pappé lo relativizó con una metáfora arquitectónica: ese poder, dijo, es apenas "los pisos superiores del edificio"; los cimientos, en cambio, se están resquebrajando. Se refería a lo que describió como un proceso de fragmentación política interna, desgaste militar, declive demográfico y aislamiento internacional crecientes.

A esto sumó el crecimiento —que calificó de exponencial— del respaldo a los derechos palestinos entre jóvenes judíos estadounidenses, como evidencia de que la sociedad civil se distancia cada vez más de las élites políticas.

Ninguno de estos procesos, aclaró, sería por sí solo transformador. Pero su convergencia, sostuvo, abre la posibilidad real de un momento histórico capaz de poner fin al sionismo como proyecto colonial.

"Redactado con asistencia de IA a partir de investigación y criterio editorial humano — ver nuestro proceso"

Nota editorial: este artículo se basa en la cobertura periodística disponible sobre el Segundo Congreso Judío Antisionista (Palestine Chronicle, Peace and Justice Post, Thinking Palestine e Irish Communist Party) y en el registro en video del discurso de apertura de Pappé,