Standing Together: la alternativa a la exclusión
Standing Together parte de una premisa simple: nadie va a desaparecer de esta tierra, y por eso conviene organizarse juntos. Esa apuesta no está libre de debate: una parte del movimiento BDS ha pedido que no se colabore con ella.
Israel y Palestina están atravesadas por políticas de exclusión: quién cuenta, qué historia es legítima, quién pertenece. Frente a ellas, una organización de base propone lo contrario: reconocer que en esta tierra viven dos pueblos, que ninguno se va a ir y que sus intereses comunes solo pueden satisfacerse trabajando juntos.
Este texto presenta ese caso y también la crítica más seria que ha recibido, porque forma parte de la historia.
Una premisa distinta
Standing Together (Omdim Beyachad en hebreo, Naqef Ma'an en árabe) nació a fines de 2015 como un movimiento de base que organiza a ciudadanos judíos y palestinos de Israel. Lo dirigen dos codirectores: el judío Alon-Lee Green y la palestina Rula Daood. Según +972 Magazine, a fines de 2025 contaba con casi 6.000 miembros, alrededor de un 60 % judíos y un 40 % palestinos.
Su argumento central es que millones de palestinos y millones de judíos viven hoy en esta tierra, que nadie se va a ir, y que poner fin al control israelí sobre los palestinos y construir una sociedad de iguales entre el río y el mar conviene a ambos pueblos.
Daood lo planteó así en una entrevista de enero de 2025: nadie va a despertar un día para hacer las maletas, porque esta tierra es el hogar de millones de personas nacidas en ella.
Según el sitio UK Friends of Standing Together, los dirigentes palestinos del movimiento sostienen que es políticamente eficaz mostrar que la opresión, el racismo y la intolerancia dañan también al pueblo opresor, no solo al oprimido; aunque advierten que ese daño no es en absoluto equivalente.
El mismo texto cita la teoría del cambio del movimiento, que lleva esa lógica a un diagnóstico: el régimen actual sirve a los intereses de un grupo reducido —la élite financiera capitalista y la élite política que impulsa los asentamientos— a costa de la mayoría, y aun así depende del consentimiento de esa mayoría. De ahí la importancia que el movimiento asigna a organizar a judíos y palestinos en torno a intereses compartidos: es una forma de disputar ese consentimiento.
Esa premisa se traduce en acción concreta. Mientras las autoridades israelíes reprimían casi toda actividad política sobre Gaza, las movilizaciones binacionales del movimiento ofrecieron a ciudadanos palestinos un resguardo para expresar su duelo y su rechazo a la guerra.
El movimiento organizó además colectas de ayuda en al menos 15 localidades árabes; dice haber reunido lo suficiente para llenar 400 camiones, la mitad de los cuales llegó a Gaza antes de que el gobierno bloqueara los envíos.
También acompaña a familias de víctimas de la violencia en comunidades árabes y mantiene una presencia protectora junto a agricultores palestinos en Cisjordania, donde en la cosecha de aceitunas de 2025 activistas suyos y de Rabinos por los Derechos Humanos fueron atacados por colonos armados en Qarawat Bani Hassan.
La cosecha de 2026 ha sido todavía más violenta. El 1 de octubre, unos veinte colonos atacaron con gas pimienta, piedras y palos a activistas de Standing Together, Rabinos por los Derechos Humanos y Bnei Avraham que ayudaban a agricultores de Janata, al sur de Belén; según Haaretz, hubo cuatro heridos, entre ellos un coordinador del movimiento.
En las semanas siguientes los ataques se multiplicaron. El 16 de octubre, decenas de colonos enmascarados incendiaron olivares y apedrearon a recolectores en Abu Falah, al noreste de Ramala, y golpearon a una fotógrafa del Washington Post; ese mismo día quemaron autos en los olivares de Turmus Ayya. Al día siguiente, cerca de Taybeh, agredieron a una delegación de diplomáticos europeos que visitaba a los recolectores.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) contabilizó unos 200 ataques de colonos vinculados a la cosecha desde comienzos de septiembre, más que los 185 de toda la temporada de 2025, y cinco palestinos muertos y más de 240 heridos por fuerzas israelíes o colonos en solo dos semanas.
Mientras tanto, el gobierno buscó restringir la presencia protectora: el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó tramitar órdenes administrativas de alejamiento contra activistas, y según Haaretz el ejército advirtió a los agricultores que cerraría los olivares donde hubiera voluntarios.
Junto a esa labor de protección, el movimiento tiene un segundo frente de otra naturaleza: las reivindicaciones materiales que comparten los ciudadanos judíos y palestinos de Israel. Su campaña más conocida en ese terreno fue «Mínimo 40», lanzada en 2021 para elevar el salario mínimo a 40 shekels por hora.
En el plano político, el 27 de noviembre de 2025, en la convención de su décimo aniversario en Haifa, el movimiento Stading Together adoptó formalmente un marco para terminar el conflicto: dos Estados que no se conciben como proyectos nacionales cerrados sino como realidades políticas superpuestas. La propuesta parte de la visión de A Land for All, que se resume como: «Dos Estados para terminar con la ocupación. Una patria compartida para terminar con el conflicto».
Previamente, la postura del movimiento era definida como una «ambigüedad estratégica»: Standing Together buscaba construir «una nueva mayoría política» sobre la base de intereses materiales compartidos, un campo amplio que reúna a palestinos y judíos, y tanto a quienes se declaran de izquierda como a quienes nunca se han identificado así. Definirse sobre los temas que más dividen, como el sionismo o el carácter judío del Estado, podía atraer a una parte de la audiencia potencial y alejar a otra.
Fue una apuesta táctica pero que tuvo un precio: lo que para sus dirigentes era amplitud, para sus críticos era evasión.
El boicot: doctrina y razones
El 24 de enero de 2024, la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI), miembro fundador del movimiento BDS, llamó a no colaborar con Standing Together.
Para entender el llamado hay que partir de la doctrina en que se apoya.
En 2007, el Comité Nacional del BDS (BNC) definió como «normalización» toda actividad conjunta de palestinos o árabes con israelíes que no cumpla dos condiciones: que la parte israelí reconozca públicamente los derechos que fija el Llamado BDS de 2005, y que la actividad constituya una forma de «co-resistencia» frente al régimen israelí.
Ese llamado, firmado el 9 de julio de 2005 por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina, es el documento fundacional del movimiento BDS: pide boicots, desinversiones y sanciones contra Israel, siguiendo el modelo de la campaña contra el apartheid sudafricano, hasta que cumpla tres exigencias. Estas son el fin de la ocupación y la colonización de las tierras ocupadas en 1967 y el desmantelamiento del muro, la plena igualdad de los ciudadanos palestinos de Israel y el respeto del derecho de retorno de los refugiados, conforme a la Resolución 194 de la ONU.
Aplicada a Standing Together, PACBI sostuvo en 2024 que el movimiento funciona como una operación de normalización que ayuda a blanquear la ofensiva en Gaza, y que lo hace con especial visibilidad internacional justo cuando Israel era juzgado ante la Corte Internacional de Justicia. Sus razones fueron tres:
• No nombra el apartheid ni el colonialismo de asentamiento como causa de fondo, aunque Amnistía Internacional, Human Rights Watch y B'Tselem lo documentan.
• Reduce el problema a «la ocupación» y al odio entre dos pueblos, y con ello instala una «falsa paridad» entre colonizadores y colonizados.
• Su propuesta de diálogo y coexistencia reproduce, según PACBI, argumentos del sionismo liberal y una coexistencia sin justicia ni plena igualdad.
El 4 de septiembre de 2025, PACBI reiteró el llamado y lo extendió a los grupos «Amigos de Standing Together», más de una docena en Europa, Canadá y Estados Unidos.
El texto afirma que el movimiento atribuye la violencia a un gobierno de extrema derecha en lugar de al carácter estructural del régimen; que no ha nombrado oficialmente el genocidio ni el apartheid; que no reconoce los derechos plenos del pueblo palestino, en particular el retorno de los refugiados; y que se asocia con organizaciones del lobby proisraelí. Acusa también al movimiento de usar a los palestinos con ciudadanía israelí como una pieza simbólica.
La respuesta de los dirigentes palestinos del movimiento
La respuesta llegó en seis días. El 30 de enero de 2024, los miembros palestinos de la dirección nacional de Standing Together publicaron una declaración. Según la cita el periodista Etan Nechin en Haaretz, afirmaron que hacen campaña activa contra el régimen opresor israelí pese al riesgo, y que les resulta «desalentador ser silenciados por otros grupos propalestinos» mientras el gobierno israelí también los silencia y persigue. Cerraron diciendo que se enorgullecen de organizar juntos a palestinos y judíos. Desde entonces, sus argumentos se pueden ordenar así.
Una división del trabajo. La lucha por la liberación palestina tiene varios frentes, y un movimiento que opera dentro de Israel asumió uno específico: apartar a la opinión pública israelí del apoyo a políticas que mantienen y profundizan el sometimiento de los palestinos.
La sociedad israelí puede cambiar, y hay que trabajarla. Sally Abed, de la dirección nacional, dijo en Dissent que el BDS «asume que la sociedad israelí no puede cambiar», y que al asumirlo se dejan de tener conversaciones necesarias entre israelíes y palestinos. Para Abed, la misión es construir voluntad política dentro de esa sociedad, por interés propio y reconociendo la asimetría de poder; sin ella, afirma, no habrá liberación ni paz.
El lugar desde el que se critica. Daood respondió en 2025 que boicotear a quienes intentan cambiar las cosas y luchan contra el gobierno bajo el cual viven es «una muy mala decisión», y que no se puede asimilar a toda la sociedad israelí con su gobierno. Según Pressenza, ante una pregunta de Christiane Amanpour (CNN) agregó que, desde la comodidad de un hogar en Estados Unidos o Europa, es más fácil no entender la realidad de quienes viven aquí.
Un refugio para sus integrantes. Palestinos del movimiento lo describen como un «refugio político seguro» para decenas de miles de ciudadanos palestinos que necesitan exigir un cese del fuego, hacer su duelo y organizarse; y sus dirigentes palestinos sostienen que aislarlo no sirve a la causa palestina sino al establecimiento político israelí, que también quiere silenciarlo.
Sin examen de identidad. Daood ha dicho que el sionismo, para ella y para la mayoría de los palestinos, no es algo positivo; pero que trabajará con quien se identifique como sionista si acepta la igualdad y la independencia de los palestinos. Con los colonos que defienden el Gran Israel, en cambio, no.
Hay además un desacuerdo de hechos que no se puede zanjar desde afuera: PACBI afirma que el movimiento no ha nombrado oficialmente el apartheid ni el genocidio, mientras sus defensores sostienen que emplea el término apartheid para Cisjordania y describe la guerra como genocida.
Lo que el debate deja abierto
La disputa no se agota en dos bandos. Dentro del propio movimiento hay tensiones. La relación con el sionismo se deja deliberadamente indefinida, por el temor de activistas judíos a ahuyentar a posibles miembros, mientras que para los palestinos es un asunto ineludible.
La postura de Abed rechaza al sionismo, tanto como idea como estructura, pero se combina con la aceptación pragmática de que quienes aún se identifican como sionistas son bienvenidos.
Rabea Alasam, activista beduino de la dirección nacional, cuenta que el movimiento fue su primer hogar político, pero se pregunta cada noche: «¿Qué clase de alianza es esta? ¿Es justa?».
El retorno de los refugiados es el punto donde la distancia es mayor. PACBI lo incluye entre los derechos que deben reconocerse de entrada.
Abed relató en Dissent que un refugiado en Michigan le dijo que no conversaría sobre paz con israelíes mientras no se resolviera el retorno; ella no se enojó, pero preguntó si ese era el mensaje urgente de los niños de Gaza, y agregó que, como organizadores, no tienen hoy el privilegio de las conversaciones complejas.
Dicho de otro modo, la diferencia es de secuencia: el BDS pide el reconocimiento por adelantado; el movimiento lo difiere en nombre de lo urgente.
Ambos campos invocan la igualdad de derechos y rechazan el statu quo.
Divergen en dos puntos: si la colaboración entre judíos y palestinos debe condicionarse a un reconocimiento explícito de derechos, incluido el retorno, y si la sociedad israelí es un terreno legítimo de trabajo para quien quiere transformar la realidad.
Standing Together, parte de la presencia de ambos pueblos y discute cómo convertirla en igualdad; sus críticos exigen que ese reconocimiento sea explícito desde el comienzo.
Para ordenar el contraste, el cuadro siguiente resume las posiciones tal como las formulan sus propias fuentes.
|
|
BDS
/ PACBI |
Standing
Together |
|
Dónde actúa |
Presión
internacional: boicot, desinversión y sanciones |
Organización de
ciudadanos judíos y palestinos dentro de la sociedad israelí |
|
Condición para
colaborar con israelíes |
Reconocimiento
público de los derechos del Llamado BDS de 2005 y co-resistencia frente al
régimen |
Trabajar con quien
acepte la igualdad y la independencia de ambos pueblos, sin examen de
identidad |
|
Retorno de los refugiados |
Derecho que debe
reconocerse de entrada |
No se plantea como
condición previa para trabajar juntos |
|
Apartheid y genocidio |
PACBI afirma que el
movimiento no los ha nombrado oficialmente |
Sus defensores
sostienen que sí los emplea; punto en disputa |
|
Horizonte político |
Los tres derechos
mínimos del Llamado de 2005: fin de la ocupación de 1967, igualdad plena y
retorno |
Dos Estados en una
patria compartida (marco de A Land for All, adoptado en noviembre de 2025) |
AJDA no tiene la competencia ni la pretensión de decidir cuál es la estrategia correcta para el pueblo palestino. Esa discusión se da, antes que nada, entre palestinos, y ambos lados la libran con argumentos serios que ameritan nuestra reflexión.
Mientras cerrábamos este artículo, el 21 de octubre de 2026, entre 70 y 80 voluntarios israelíes e internacionales fueron detenidos mientras cosechaban aceitunas junto a familias palestinas en Nahalin, cerca de Belén, en una jornada convocada por la coalición Protect the Harvest y por Rabinos por los Derechos Humanos y en la cual también habían miembros y simpatizantes de Standing Together.
Según Gothamist, un medio de noticias digital de Nueva York, de WNYC, la radio pública de la ciudad, esas familias llevaban tres años sin poder llegar a sus olivos. Tras cerca de una hora y media de cosecha, las fuerzas israelíes declararon el lugar zona militar cerrada y detuvieron al grupo. Entre los detenidos estaba Brad Lander, excontralor de la ciudad de Nueva York y candidato demócrata al Congreso de Estados Unidos por el distrito 10 de ese estado. Los voluntarios fueron obligados a salir de los olivares, les revisaron los pasaportes y los subieron a buses hasta una instalación militar cerca de Belén; Lander y la mayoría quedaron libres esa misma tarde, según NPR.
Redactado con la asistencia de IA a partir de investigación y criterio editorial humano — ver nuestro proceso
Fuentes
PACBI, «Standing Together: Serving Apartheid Israel's Propaganda», 24 de enero de 2024.
PACBI, «Boycott "Standing Together" for Whitewashing Israel's Genocide and Apartheid», 4 de septiembre de 2025.
Comité Nacional del BDS, «The BDS Movement's Anti-Normalization Guidelines Explained», 29 de octubre de 2022.
Samah Watad, «Can Standing Together bear the weight of its contradictions?», +972 Magazine, 19 de diciembre de 2025.
Sally Abed, Yael Berda, Eli Cook y Joshua Leifer, «A Historic Junction», Dissent, invierno de 2024.
Etan Nechin, «Why BDS can't tolerate Jews and Palestinians in Israel standing together»,
18Forty, «Rula Daood: We are closest to peace at times of war», entrevista del 21 de enero de 2025.
UK Friends of Standing Together, «Solidarity with Standing Together: a response to calls for a boycott», 17 de septiembre de 2025.
Pressenza, «Re-Imagine Peace, in conversation with Noa», 2025.
Times of Israel, «Standing Together leaders launch new Arab-Jewish party», 16 de junio de 2026.
Haaretz, «Arab-Jewish Party A Place for Us All Drops Out of Knesset Race», 8 de septiembre de 2026.
T'ruah, «Armed settlers attack rabbis, other volunteers assisting with olive harvest in West Bank»;
Jewish News, «London vigil hears testimonies of settler violence ahead of Human Rights Day».
The Forward, «Israel has a crucial lesson to learn from apartheid South Africa»
Friends of Standing Together Germany, «Standing Together has formally adopted the vision of Two States, One Homeland»,
Times of Israel, «In another blow to coalition, Knesset advances opposition bills to hike minimum wage», 8 de junio de 2022.