Beitar Yerushalaim: El club de la pureza eterna
La llamativa barra del club de futbol Beitar Jerusalén es parte también de la historia de una ideología que llegó al poder.
En marzo de 2026, la FIFA multó a la Asociación de Fútbol de Israel (IFA) con 150.000 francos suizos —unos 190.000 dólares— por "múltiples incumplimientos" de sus obligaciones antidiscriminación. El fallo fue directo: la IFA "no tomó medidas significativas contra el Beitar Jerusalem" ante una conducta racista "persistente y bien documentada".
El comité calificó las sanciones que la IFA había impuesto al club en el pasado de "deficientes e inadecuadas" para disuadir nuevos episodios. Y señaló que el Beitar Jerusalem era "solo un pequeño ejemplo de un fracaso general" de la federación israelí. FIFA optó por una multa y la obligación de exhibir una pancarta visible en sus próximos partidos de competición internacional con la leyenda: "El fútbol une al mundo. No a la discriminación".
Un club no llega a ese punto por accidente. Lo que sigue es la historia de cómo el Beitar Jerusalem llegó a ser exactamente lo que es.
Trumpeldor: el héroe y el símbolo
El nombre del club proviene de un movimiento, y el movimiento lleva el nombre de un hombre: Yosef Trumpeldor.
Nacido en 1880 en Pyatigorsk, en el Cáucaso ruso, Trumpeldor fue un caso singular: veterano del ejército imperial ruso que perdió el brazo izquierdo durante el asedio de Puerto Arturo en la guerra ruso – japonesa en 1905, condecorado con la Cruz de San Jorge, luego oficial del Ejército Británico durante la Primera Guerra Mundial y finalmente pionero sionista en Palestina.
El 1 de marzo de 1920, una milicia árabe chií del sur del Líbano durante la guerra Franco Siria, atacó el asentamiento agrícola de Tel Hai, en la Alta Galilea, buscando soldados franceses que los pobladores no albergaban. En la confusión, se desató un tiroteo. Trumpeldor asumió el mando de los defensores judíos y fue herido de bala muriendo esa misma tarde mientras era evacuado a la aldea vecina de Kfar Giladi. Sus últimas palabras, según el relato oficial, habrían sido: "No importa, es bueno morir por nuestra tierra", aun habiendo caído en una guerra en la que los judíos no tenían parte.
La muerte de Trumpeldor fue transformada rápidamente en un mito fundacional del movimiento sionista: el sabra que muere con las armas en la mano, el nuevo judío que no huye, sino que combate. Su figura se convirtió en un ícono pedagógico cuyo nombre llevaría una de las organizaciones juveniles más influyentes del siglo XX.
Jabotinsky y el sionismo revisionista
Vladimir Jabotinsky nació en Odessa en 1880 y fue escritor, poeta, orador y fundador de la corriente más militante del sionismo. Junto a Trumpeldor organizó durante la Primera Guerra Mundial la Legión Judía del Ejército Británico. Su visión política divergía de la del sionismo laborista dominante, encabezado por figuras como David Ben-Gurion y Chaim Weizmann.
En 1925, Jabotinsky fundó la Unión de Sionistas Revisionistas (Hatzohar), que exigía el establecimiento inmediato de un Estado judío en toda la extensión de Palestina histórica —incluyendo la Transjordania, es decir, el territorio del actual Jordán, orillas del río de por medio. Su programa se llamó "sionismo revisionista" porque postulaba una "revisión" del pragmatismo gradualista del sionismo dominante.
Cuando la Organización Sionista Mundial rechazó su programa, Jabotinsky renunció y fundó su propia Nueva Organización Sionista en 1935.
Jabotinsky no ocultaba su admiración por los movimientos nacionalistas europeos de su época. El movimiento Betar — acrónimo de Brit Yosef Trumpeldor, construido para coincidir con el nombre de Betar, la fortaleza donde Bar Kojba cayó ante Roma en el año 135 — fue fundado en Riga, Letonia, en 1923, y fue él quien lo dirigió desde 1931 hasta su muerte en 1940.
Según la Enciclopedia Británica y estudios académicos sobre el período, el movimiento adoptó uniformes y saludos influenciados por el fascismo europeo; fuentes afiliadas al propio Betar reconocen que en sus primeras décadas fue caracterizado como el "ala derecha del sionismo" y que sus militantes fueron a veces llamados "fascistas judíos" por sus adversarios. Para 1934, Betar contaba con 70.000 miembros en Polonia, los países bálticos, Austria, Checoslovaquia, Palestina y otras regiones.
El Irgún, Begin y el camino al poder
El movimiento Betar fue el principal reclutador del Irgún Zvai Leumi (Organización Militar Nacional), el grupo paramilitar vinculado al sionismo revisionista que operó en la Palestina bajo Mandato Británico entre los años 1930 y 1948.
El Irgún llevó a cabo atentados contra instalaciones militares y civiles británicas, el más conocido de los cuales fue el bombardeo del Hotel Rey David en Jerusalén en julio de 1946, que causó 91 muertos.
Al frente del Irgún desde 1943 estuvo Menachem Begin, nacido en Brest-Litovsk (hoy Bielorrusia) en 1913. Begin había presidido Betar en Polonia y fue el heredero político directo de Jabotinsky. En agosto de 1948, pocos meses después de la proclamación del Estado de Israel, Begin y sus mandos disolvieron el Irgún por orden de Ben-Gurion y fundaron el partido político Herut ("Libertad"), adoptando la línea del sionismo revisionista en el nuevo marco parlamentario. Herut sostuvo desde su fundación que la "Tierra de Israel" incluía ambas orillas del Jordán —posición heredada directamente de Jabotinsky.
Entre 1948 y 1977, Herut —primero solo y luego fusionado con el Partido Liberal en el bloque Gahal (1965)— fue la principal fuerza de oposición en el Knesset. En 1973 nació el Likud como coalición de partidos de derecha, con Herut como núcleo central. En las elecciones de 1977, el Likud ganó por primera vez en la historia israelí, y Begin se convirtió en Primer Ministro.
El club fundado en ese mismo año
El Beitar Jerusalem Football Club fue fundado en 1936, en pleno Mandato Británico, como la sección deportiva del movimiento Betar en Jerusalén. Desde su origen, el club estuvo asociado orgánicamente a la corriente política del sionismo revisionista: el mismo movimiento que fundó el partido que llegó al poder en 1977 y que gobierna Israel de manera casi continua desde entonces.
Esa genealogía política no es un dato arqueológico. Es un vínculo activo.
El Times of Israel, el Jerusalem Post y otras publicaciones israelíes han documentado que figuras como el ex Primer Ministro Benjamin Netanyahu, el ex presidente Reuven Rivlin y el ex canciller Avigdor Liberman son seguidores declarados del club. Por décadas, según el documental Forever Pure (PBS, 2017), los líderes de la derecha israelí sabían que "el camino a la victoria pasa por el estadio Teddy", sede del Beitar Jerusalem. El club fue para el Likud y sus aliados lo que ciertos equipos deportivos han sido para movimientos populistas en distintas partes del mundo: un punto de encuentro entre la élite política y una base de hinchada leal.
"Puro para siempre": el polémico lema de la hinchada
El Beitar Jerusalem tiene el dudoso honor de ser el único club de la Primera División israelí que nunca ha fichado a un jugador árabe. Israel tiene una población árabe de alrededor del 20%, pero esa realidad demográfica nunca ha cruzado las puertas del plantel titular del equipo más popular de Jerusalén.
La razón no es deportiva. Es ideológica. Y su guardián más visible es el grupo de ultra-hinchas conocido como La Familia, organización fanática de extrema derecha que durante décadas ha establecido una suerte de derecho de veto informal sobre las incorporaciones del club. Su lema —"Tahor l'olam", puro para siempre— resume una doctrina que los propios seguidores no disimulan.
En 2005, el nigeriano Ibrahim Nadallah fue fichado brevemente. Era musulmán. La Familia boicoteó y presionó hasta que el jugador no renovó. En 2013, el propietario del club en ese entonces, el oligarca ruso-israelí Arcadi Gaydamak, contrató a dos jugadores chechenos musulmanes, Zaur Sadayev y Dzhabrail Kadiev. La respuesta fue una campaña de hostigamiento sostenida: pancartas con la leyenda "Puro para siempre. Sin árabes", abandono masivo del estadio durante un partido en que uno de los jugadores anotó un gol, y el incendio de las propias oficinas del club el 8 de febrero de 2013. Un grupo de hinchas fue detenido como sospechoso del ataque.
En marzo de 2012, aficionados del club atacaron el centro comercial Malha de Jerusalén coreando "Muerte a los árabes" y agrediendo a trabajadores árabes. Meses después, un grupo atacó un local de comida rápida cuyo personal incluía trabajadores árabes. En diciembre de 2024, según reportó el Times of Israel, hinchas del Beitar agredieron a conductores árabes de autobús tras la derrota del equipo, sin que se registraran arrestos.
Los intentos fallidos de cambio
En agosto de 2018, el emprendedor tecnológico y especulador de criptomonedas Moshe Hogeg compró el club por unos 7,2 millones de dólares. Declaró públicamente que la imagen racista del club había sido "uno de los factores clave" que lo motivaron a adquirirlo, y prometió fichar jugadores árabes. En diciembre de 2020, anunció una asociación con el jeque Hamad bin Khalifa Al Nahyan, miembro de la familia real de Abu Dabi, quien se comprometía a invertir 90 millones de dólares en la siguiente década. La respuesta de La Familia fue inmediata: invadieron los entrenamientos para protestar contra la presencia de un accionista árabe.
La asociación con el jeque no prosperó —la federación israelí detectó una posible disparidad entre el capital declarado del inversor y su patrimonio real— y en septiembre de 2021 Hogeg anunció que dejaba el club, citando expresamente a la hinchada racista.
Los cambios de dueño no modificaron la cultura. En la temporada 2024-2025, el programa Kick It Out Israel —iniciativa de la organización Givat Haviva, que monitorea el racismo en el fútbol israelí— registró al Beitar Jerusalem como el segundo club con más cánticos racistas de la liga (115 episodios), y como el primero en incidentes totales de violencia y racismo, con alrededor de 50 eventos que incluyeron el lanzamiento de objetos e invasiones de cancha.
El estadio y el Estado
La trayectoria del Beitar Jerusalem no es solo la historia de un club de fútbol con una hinchada problemática. Es, en escala reducida, la historia del triunfo político de la corriente que lo fundó.
Cuando el Likud llegó al poder en 1977, Menachem Begin —excomandante del Irgún, exlíder de Herut, discípulo declarado de Jabotinsky— se convirtió en el primer primer ministro no laborista de Israel. Desde entonces, el Likud ha gobernado Israel durante la mayor parte de los últimos casi cincuenta años.
Los valores del sionismo revisionista —expansión territorial, primacía del componente étnico judío del Estado, rechazo de un horizonte binacional— dejaron de ser un programa de oposición para convertirse en política de Estado.
En julio de 2018, el Parlamento israelí aprobó la Ley del Estado Nación, promovida por legisladores del Likud.
La ley, con rango constitucional, establece que Israel es el Estado nación del pueblo judío, que el hebreo es la única lengua oficial —el árabe, que hasta entonces compartía ese estatus, pasó a tener un rango inferior— y que "el Estado considera el desarrollo de los asentamientos judíos como un valor nacional".
El Centro Legal Adalah para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel sostuvo que la ley "contiene elementos clave del apartheid".
En julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva histórica: la presencia israelí en Cisjordania y Jerusalén Este viola el derecho internacional y debe terminar "lo más rápidamente posible". La respuesta del primer ministro Netanyahu fue publicada en la red social X: el pueblo judío "no es ocupante en su propia tierra".
El gabinete formado por Netanyahu a fines de 2022, descrito por analistas como el más derechista en la historia de Israel, incluyó a Bezalel Smotrich —líder del Partido Sionismo Religioso y colono en Cisjordania— como ministro de Finanzas con control sobre la política de asentamientos, y a Itamar Ben-Gvir —condenado en 2007 por incitación racista contra árabes y apoyo a una organización militante ilegal— como ministro de Seguridad Nacional. Ben-Gvir es, según múltiples publicaciones israelíes, un asiduo del estadio Teddy y fanático declarado del Beitar Jerusalem. "Beitar es un gran amor mío", escribió en Instagram.
La línea es directa y puede trazarse sin forzar la historia: del movimiento Betar de Jabotinsky al Irgún de Begin, del Irgún al partido Herut, de Herut al bloque Likud, del Likud a la Ley del Estado Nación, de esa ley a los ministros que promueven la expansión de asentamientos declarada ilegal por la máxima corte internacional. El estadio Teddy no es una anomalía en ese recorrido. Es solo su expresión más ruidosa.
FUENTES
FIFA Disciplinary Committee, decisión publicada el 19-20 de marzo de 2026 (reportada por Reuters, Times of Israel, Malay Mail, Tribal Football). · Kick It Out Israel / Givat Haviva, Summary of the Racism and Violence Report in Football Stadiums, temporada 2024-25. · Times of Israel: cobertura de Beitar Jerusalem (2018-2026). · PBS Independent Lens: Forever Pure, documental (2017). · Wikipedia: artículos "Betar (youth movement)", "Menachem Begin", "Herut", "Likud", "Battle of Tel Hai", "La Familia (Beitar supporters' group)", "Revisionist Zionism". · Encyclopædia Britannica: entradas "Menachem Begin", "Likud", "Herut Party". · NBC News, BBC Sport: cobertura de episodios racistas (2013-2020).