La muralla y sus herederos
La derecha que hoy gobierna Israel no es una anomalía: es la culminación de una tradición política que va desde Jabotinsky hasta Ben Gvir.
Del revisionismo sionista a la coalición Netanyahu: una genealogía del poder
El sionismo nunca fue una corriente homogénea. Desde sus primeras décadas, convivieron en tensión dos proyectos fundamentalmente distintos: el sionismo laborista, hegemónico en el Yishuv —la comunidad judía en Palestina antes de 1948—, que combinaba el proyecto nacional con ideales socialistas y aceptaba, al menos en teoría, la posibilidad de alguna forma de convivencia; y el sionismo revisionista, fundado en 1925 por Vladimir Ze'ev Jabotinsky, que rechazaba tanto el socialismo como cualquier transacción con la población árabe.
Jabotinsky: la lógica de la muralla
En 1923, Jabotinsky publicó en ruso, en el periódico emigrado Rassvyet, editado en Berlín el ensayo que definiría la tradición política que lleva su nombre: La muralla de hierro.
Su premisa era brutal en su honestidad: los árabes palestinos son un pueblo que jamás aceptará voluntariamente la transformación de su país en un Estado judío. Cualquier ilusión de acuerdo con ellos es, literalmente, infantilismo.
La única vía posible es construir una fuerza tan abrumadora que haga inútil cualquier resistencia. La colonización, escribió, debe avanzar independientemente de la voluntad de la población nativa.
Jabotinsky admiraba abiertamente la disciplina y el vigor de los movimientos fascistas europeos. Fundó Betar, organización juvenil paramilitar que en 1934 operó una academia naval en Civitavecchia con la aprobación explícita de Mussolini, cuyos cadetes usaban uniformes similares a los de las juventudes fascistas italianas.
Según el testimonio de Nahum Goldmann — futuro presidente de la Organización Sionista Mundial — en sus memorias, Mussolini le dijo en noviembre de 1934: "Para que el sionismo tenga éxito, necesitan un Estado judío, con bandera judía y lengua judía. La persona que realmente entiende eso es vuestro fascista, Jabotinsky".
Para los años 30, Ben-Gurion había visto suficiente. Comenzó a referirse a Jabotinsky como "Vladimir Hitler". El rabino y líder sionista Stephen S. Wise lo acusó en 1935 de construir un movimiento fascista.
El Irgun y la política del terror
Los herederos directos de Jabotinsky no se contentaron con la retórica. El Irgun Zvai Leumi, organización paramilitar que operó durante el Mandato Británico, hizo del terror una herramienta política deliberada. En julio de 1946 voló el Hotel King David en Jerusalén, sede de la administración civil y militar británica, matando a 91 personas. En abril de 1948, unidades del Irgun y del Lehi masacraron a entre 107 y 240 habitantes del pueblo palestino de Deir Yassin, una atrocidad documentada que aceleró el éxodo palestino durante la Nakba.
El líder del Irgun era Menachem Begin. Cuando en 1948 fundó el partido Herut —"Libertad"— para participar en las primeras elecciones del Estado de Israel, un grupo de intelectuales judíos de renombre publicó el 4 de diciembre de ese año una carta en el New York Times. La firmaban, entre otros, Albert Einstein, Hannah Arendt y el fisófo Sidney Hook.
El Herut, escribieron, era "un partido político estrechamente afín en su organización, métodos, filosofía política y apelación social a los partidos nazi y fascista". Advertían que Begin había predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista, y que solo recientemente había cambiado su retórica, no su naturaleza. "Es en sus acciones donde el partido terrorista delata su carácter real", concluían.
El mahapach: cuando lo marginal se vuelve poder
Durante casi tres décadas, Herut y su sucesor el Likud permanecieron en la oposición. El sionismo laborista gobernó Israel desde 1948, construyó sus instituciones, forjó su relato fundacional.
El revisionismo era una corriente real pero considerada ilegítima por el establishment: demasiado extrema, demasiado comprometida con la violencia, demasiado cercana al fascismo europeo.
Todo eso cambió el 17 de mayo de 1977. Menachem Begin llevó al Likud a la victoria en lo que los israelíes llamaron el mahapach —la vuelta, el vuelco—. Después de 29 años de hegemonía laborista, el partido nacido del Irgun llegó al gobierno. Lo que había sido denunciado como fascismo en 1948 gobernaba Israel en 1977.
Begin gobernó con pragmatismo suficiente como para firmar la paz con Egipto en 1979 —lo que le valió el Premio Nobel y un blanqueo internacional considerable—, pero nunca abandonó el proyecto central del revisionismo: la colonización de Cisjordania, que bajo su gobierno se aceleró sistemáticamente.
La abdicación del laborismo
La derrota del laborismo no fue solo electoral: fue ideológica. A lo largo de las décadas siguientes, las fuerzas que habían llamado fascistas a los herederos de Jabotinsky fueron cediendo terreno, adaptando su retórica, aceptando marcos que antes rechazaban.
Los Acuerdos de Oslo de 1993, firmados bajo Yitzhak Rabin, fueron el último intento serio de una solución negociada —y su fracaso, sellado con el asesinato de Rabin en 1995 por un estudiante formado en la tradición del sionismo religioso nacionalista, marcó el fin de esa posibilidad.
El Partido Laborista que en los años 40 consideraba al revisionismo una variante fascista del sionismo terminó, en 2022, siendo un partido residual con 4 escaños en la Knesset. Ehud Barak aplicó en Gaza la Doctrina Dahiya. Benny Gantz ingresó al gabinete de guerra de Netanyahu en 2023. El laborismo no fue derrotado solo por sus adversarios: se derrotó a sí mismo al abandonar cualquier principio que lo distinguiera de ellos.
Netanyahu: el heredero

Benjamin Netanyahu no es una anomalía ni un accidente. Es el producto más acabado de la línea que va de Jabotinsky a Begin. Su padre, Benzion Netanyahu, fue secretario personal de Jabotinsky en Nueva York hasta la muerte de este en 1940, luego editor de publicaciones revisionistas y académico que sostuvo que los árabes eran, en sus propias palabras, "una nación de semi-salvajes". Netanyahu creció en esa tradición: la Muralla de Hierro no es para él una metáfora histórica sino una convicción heredada.
Y él mismo no disimula la filiación. En las ceremonias de conmemoración de Jabotinsky ha declarado que tiene las obras del líder sionista en su estante y las lee con frecuencia, y que guarda su espada en el despacho. En el centenario del ensayo, en 2023, fue más explícito: “Cien años después de que la ‘muralla de hierro’ quedara plasmada en los escritos de Jabotinsky, seguimos implementando con éxito estos principios. La necesidad de mantenerse como una poderosa muralla de hierro contra nuestros enemigos ha sido adoptada por todos los gobiernos de Israel, de derecha y de izquierda”.
Lo que ha cambiado bajo Netanyahu no es la dirección, sino la velocidad y la compañía. La coalición que formó en 2022 incluyó a Itamar Ben Gvir, discípulo declarado del rabino Meir Kahane —cuyo partido Kach fue prohibido en Israel en 1994 y clasificado como organización terrorista en Estados Unidos por sus llamados a la expulsión de los árabes—, y a Bezalel Smotrich, que ha pedido públicamente la destrucción de pueblos palestinos y habló de "aniquilar" comunidades en Cisjordania. Ambos ocupan ministerios con poder real sobre los territorios ocupados.
El kahanismo, que en su momento fue considerado demasiado extremo incluso para el Likud, se ha convertido en un actor de gobierno. No es la corrupción de una tradición: es su culminación lógica.
La muralla ya no es metáfora
Lo que Jabotinsky formuló en 1923 como estrategia —construir una fuerza tan abrumadora que haga inútil la resistencia árabe— es hoy política de Estado en su expresión más literal.
La diferencia entre los años 20 y el presente no es de principios sino de poder: entonces el revisionismo era un programa; hoy es un gobierno cuyo gasto militar, en proporción a su economía, es el segundo más alto del mundo — solo detrás de Ucrania, un país invadido.
No hay ruptura entre el ensayo de 1923 y el gobierno actual. La doctrina pasó del papel al Irgún, del Irgún a Herut, de Herut al Likud, y del Likud a una coalición que incluye a los discípulos de Kahane.
Lo que los propios sionistas laboristas llamaron fascismo en los años treinta y cuarenta —lo que Einstein y Arendt advirtieron en 1948— gobierna hoy el Estado de Israel.
Entender esto no es hacer historia: es entender el presente.
Fuentes
Jabotinsky, Vladimir Ze'ev. "The Iron Wall." Razsvyet, 1923. [Traducción al inglés disponible en Jewish Virtual Library]
Einstein, Albert; Arendt, Hannah; Hook, Sidney, et al. Carta al New York Times. 4 de diciembre de 1948. [Disponible en Internet Archive: archive.org/details/AlbertEinsteinLetterToTheNewYorkTimes.December41948]
Benny Morris. 1948: A History of the First Arab-Israeli War. Yale University Press, 2008.
Avi Shlaim. The Iron Wall: Israel and the Arab World. W.W. Norton, 2000.
Shindler, Colin. The Rise of the Israeli Right: From Odessa to Hebron. Cambridge University Press, 2015.
Wikipedia ES: "Vladímir Jabotinsky" — citando apodo "Vladimir Hitler" de Ben-Gurion y la acusación de Stephen S. Wise (1935).
The Conversation: "Israel's Iron Wall: A Brief History of the Ideology Guiding Benjamin Netanyahu" (2024). — Sobre Benzion Netanyahu como asistente personal de Jabotinsky.
Israel Education (israeled.org): "Begin and Likud Elected to Head Israeli Government in Landslide Victory" — sobre el mahapach de 1977.
Betar Naval Academy en Civitavecchia (1934): documentado en múltiples fuentes académicas sobre el revisionismo sionista y el fascismo italiano.
Goldmann, Nahum. The Autobiography of Nahum Goldmann: Sixty Years of Jewish Life. Holt, Rinehart and Winston, 1969.