Ghassan Kanafani: un comandante que nunca disparó un fusil
Ghassan Kanafani nació en Acre en 1936 y fue expulsado a los 12 años durante la Nakba. Sus novelas — Hombres bajo el sol y Regreso a Haifa — son obras fundamentales de la literatura palestina moderna. El Mossad israelí lo asesinó en Beirut en 1972. Tenía 36 años.
Ghassan Kanafani nació en Acre en 1936, hijo de un abogado. De niño estudió en el Collège des Frères, una escuela misionera francesa en Jaffa. En 1948, a los 12 años, la Nakba expulsó a la familia al exilio — primero al Líbano, luego a Damasco. Sobre ese momento escribió después: "Cuando llegamos a Sidón, en la tarde, nos convertimos en refugiados." Era el título exacto de su condición y sería el tema central de toda su obra.
En Damasco comenzó a escribir y a pintar — fue también un talentoso artista visual. Estudió literatura árabe en la Universidad de Damasco, aunque fue expulsado por activismo político. Se trasladó a Kuwait en 1956, donde trabajó como maestro de primaria en escuelas para niños refugiados palestinos. Esa experiencia cotidiana con el desarraigo alimentó directamente sus primeras ficciones. En 1960 se mudó a Beirut, donde pasaría el resto de su vida.
¿Por qué no golpearon las paredes del tanque?
En 1963 publicó su primera novela, Hombres bajo el sol. La trama es brutal en su sencillez: tres refugiados palestinos de distintas generaciones contratan a un camionero para que los lleve clandestinamente a Kuwait, escondidos dentro del tanque de agua vacío de su cisterna. El conductor tiene que cruzar dos puestos fronterizos. En el primero detiene el camión, saca a los hombres a tiempo y negocia los papeles. En el segundo, la conversación se prolonga unos minutos más de lo previsto. Cuando abre el tanque al otro lado, los tres hombres han muerto asfixiados por el calor.
La pregunta con que termina la novela es la más famosa de la literatura palestina moderna: ¿por qué no golpearon las paredes del tanque? ¿Por qué no hicieron ruido, no pidieron ayuda, no se resistieron? La pregunta no tiene respuesta en el texto — es una interpelación al lector, y más allá del lector, a todo un pueblo. Es una metáfora sobre el silencio, la pasividad y el precio de ambas. Los críticos la han leído como una advertencia política dirigida también a los regímenes árabes que prometían liberar Palestina y no hacían nada.
El hijo que ya no era suyo
Su obra más compleja es Regreso a Haifa (1969). Said y Safiyya, una pareja palestina que huyó de Haifa durante la Nakba, regresan veinte años después — en 1967, cuando se abre el paso entre los dos lados — para ver su casa. En el caos de la huida de 1948, tuvieron que abandonar a su hijo de cinco meses. Al llegar descubren que su casa está habitada por Miriam, una viuda judía, sobreviviente del Holocausto, que crió al bebé como propio. El hijo, ahora llamado Dov, viste uniforme del ejército israelí.
Lo que hace extraordinaria la novela es que Kanafani no construye villanos. Miriam no es una caricatura: es una mujer que perdió a su padre en Auschwitz y que crió a un niño abandonado. Said no es un héroe simple: es un hombre que carga con la culpa de haber huido. La novela coloca cara a cara dos tragedias — la del Holocausto y la de la Nakba — sin resolver la tensión entre ellas. El hijo tiene que elegir quién es. Esa pregunta, planteada en 1969, sigue sin respuesta.
El escritor y el movimiento de liberación
En 1967 Kanafani participó en la fundación del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), un movimiento de liberación nacional de orientación marxista, en la misma tradición anticolonial del FLN argelino o el ANC sudafricano. Su rol no fue el de combatiente — nunca disparó un arma. Fue el portavoz, el periodista, el intelectual. En 1969 asumió la dirección de Al-Hadaf, la revista política y cultural del movimiento, donde escribió hasta el día de su muerte. Junto a su activismo político continuó escribiendo ficción, obras de teatro y estudios críticos sobre la literatura palestina bajo ocupación — uno de los primeros cuerpos de crítica literaria sobre ese tema.
La novela ha generado varias adaptaciones teatrales — en árabe, hebreo e inglés. La más debatida fue la del Teatro Cameri de Tel Aviv, estrenada en 2008. El dramaturgo israelí Boaz Gaon modificó dos elementos centrales: cambió el final, que en Kanafani termina con Said afirmando que solo la lucha resolverá el conflicto, por un desenlace que insinúa una posible reconciliación; y modificó la historia de Miriam para hacerla más simpática al público israelí. Una adaptación en inglés encargada por el Public Theater de Nueva York fue cancelada antes del estreno bajo presión del directorio de la institución. Finalmente se estrenó en Londres en 2018. La novela original de Kanafani no ofrece ninguno de esos alivios
"La resistencia es mi historia"
La noche del 7 de julio de 1972, su sobrina de 17 años, Lamis, le pidió que moderara su política y volviera simplemente a escribir historias. Él respondió: "La resistencia es mi historia." A la mañana siguiente, el 8 de julio, salió de su apartamento en un suburbio de Beirut, subió a su Austin 1100 y giró la llave. Una granada con tres kilos de explosivo plástico, colocada detrás del parachoques por agentes del Mossad israelí, detonó e incendió el auto al instante. Kanafani y Lamis murieron juntos. Él tenía 36 años.
Treinta mil personas asistieron a su funeral en Beirut — el exilio desde el que nunca regresó. El Mossad lo había clasificado como objetivo porque entendía que la pluma de Kanafani era tan peligrosa como cualquier arma. Tenían razón en una cosa: sus novelas siguen siendo leídas, traducidas y montadas en teatros de todo el mundo más de cincuenta años después de su muerte. Las bombas no borran los libros.
Sus obras están traducidas a más de 17 idiomas. En español, tanto Hombres bajo el sol como Regreso a Haifa están disponibles en ediciones de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo — la editorial española especializada en literatura árabe que más sistemáticamente ha traducido la narrativa palestina.